MIRA AL HORIZONTE

ESTE, ES UN BLOG DE SUEÑOS Y DE ALEGRIAS, DE CARRERAS, DE RUTAS Y DE ILUSIONES, TAMBIEN DE NOSTALGIAS, DE NUBES QUE AVANZAN RAUDAS JUNTO AL MAR, DE SOLES QUE CUBREN CIELOS ENCAPOTADOS, DE RISAS Y DE MISTERIOS, DE VIEJAS HISTORIAS DEL PASADO, DE ILUSIONES PERDIDAS Y DE OTRAS ENCONTRADAS, DE ENCRUCIJADAS JUNTO AL VIENTO EN LA FRONTERA MISMA DE LA VIDA...ESTE ES UN BLOG PARA EL QUE QUIERA CORRER, LEER, ESCUCHAR E IMAGINAR.

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lunes, 30 de abril de 2012

ESCAPADA DE SEMANA SANTA: GRANADA, POEMAS EN EL AIRE

Hola!

Así fue, tu destino, joven poeta de las montañas, volver a la tierra para nacer cada día junto al viento, y así, desde tu desconocido refugio, lanzar un acertijo camino del sol y de las estrellas..una estrofa mágica, apenas un soneto que no es sino un susurro del agua de la fuente donde te escondes; "verde que te quiero verde" junto al blanco incandescente de las cimas mas altas de Sierra Nevada..

Rápido o lento, escurridizo o sublime, un viaje corto puede ser una revelación de por vida, una enseñanza eterna para la gran carrera de fondo de nuestro destino.

Llegamos a Granada acompañados por la nostalgia de ese cielo plomizo y quejumbroso que antecede a la lluvia; arriba, junto a La Alhambra, unas nubes muy negras y cargadas de agua rivalizaban con el sol tenaz, que tras ellas, y muy firme, lanzaba unos esforzados rayos algo acuosos y fríos contra esas casitas, tan blancas, casi de juguete, de la ladera del Albaicín. Al fin, cayó un tormenta que fue como el llanto de un niño caprichoso, terminó sin mas, y el sol brilló con su mejor sonrisa.

Un viaje en compañía enriquece la perspectiva y agudiza la percepción de los sentidos, son varios los prismas que aportan su visión a una misma experiencia, y cambian los giros y surgen las anécdotas y las sonrisas se multiplican, en este caso, por cuatro tonos distintos de carcajadas.Fue Raúl, el lobo valiente, incansable tras las huellas del poeta de las montañas, quien nos llevo con paso firme hasta las faldas de esta ciudad, mujer cobriza con ojos de miel, ¡Granada! y junto a él, su inseparable Laura, mi amiga, siempre corazón guerrero y apoyo imprescindible en la carrera sobre el alambre de todos los días..y a mi lado, formando parte de mi propia piel, esos ojos que, junto a los mios, buscan el camino mas corto hacia la luna

Granada es rojiza de piel y huele a barro y a hierba de primavera recién cortada, clama al cielo por su pasado eterno enmarcado en las mil y una noches de la imperecedera Alhambra; ella, desde lo alto de su loma, arropa a la vieja ciudad como si fuera un manto artesanal de hermosa manposteria fina y solo mira con timidez y respeto a las nevadas montañas que la vieron nacer

Cantando al alba, un día de sol y calor triste, el joven poeta ganó su pasaporte para la eternidad y desde entonces vive lánguido y apasionado junto a los altos cipreses de los "cármenes" de la ciudad, y cuando estos oscilan, mecidos por el viento gélido que viene de la sierra, en realidad, son las palabras perdidas las que sisean, y sueñan que se juntan para formar entre todas, el poema mas perfecto.

Seguir los pasos del poeta, aún en la distancia, fue un extraño privilegio; una carrera transida de deseo, de añoranza y de belleza furtiva, no es posible alcanzar su estela infinita, vacilante y esquiva entre las sombras esbeltas de las inacabables choperas de la vega granadina, acaso, se intuye en los extensos caminos, y en sus riberas, sus aristas y sus rincones olvidados, también en los cortijos llenos de fina escarcha y en el eterno fluir de las acequias, con ese rumor tan suave que arropa el alma en las noches mas frías del invierno, allí y solo allí, quedaron tus pasos discretos, joven poeta; tristeza lúcida, presagios inquietos de palabras encriptadas...poemas en el aire

El sol claro de la mañana se entumece por el recuerdo, también por la vergüenza...las viejas montañas, testigos de todo, flotan en el aire como si prendieran del cielo abierto; abajo, la tierra brillante, se estremece rebosante de viejos secretos; el olvido, es un lugar muy débil, una pared solitaria cargada de húmedas filtraciones... seguir tus pasos, joven poeta de las montañas, fue solo un sueño; cerrar los ojos, sentir el viento e intuir tus huellas mas allá de nuestro destino, de tu propio destino, ¡sangre bermeja junto al enrevesado olivo!, fue tu última huella, solo silencio y culpa en los amarillentos campos de la vega parda de Granada..

La fría muerte te alcanzo en una noche febril, madrugada lenta de ensoñaciones y desvelos, y quiso silenciar tu voz dulce de melodías; pero, no pudo... y sin darse cuenta, dejo colgada del cielo a la estrella mas brillante de la noche, eterna sonrisa del joven poeta de las montañas; y allí, al fondo de la fuente Grande, aún viven tus ojos cristalinos de ausencia, tu que alcanzaste la belleza en el corto sprint de tu vida; los demás, correremos largo, con la esperanza de alcanzar, aunque sea un destello...

                                                   choperas bajo la sierra

joven poeta

¡Adios!

jueves, 12 de abril de 2012

MEDIO MARATON DE MONCADA: MI ALMA...Y LA DISTANCIA

Hola!

Domingo dia 25 de marzo de 2012, Medio Maratón de Moncada
21 kilómetros en 1h, 55´ 16" a 5´27" por km.

Allá en la distancia, hay algunos corredores; no son rápidos, tampoco son lentos, a la vista de mis ojos, no se si avanzan o retroceden; son figuras recias, muchas de ellas robustas, adornadas de mil colores y con multitud de estilos de vestir. No son atletas, solo son corredores; sus brazos, como pesos muertos, oscilan a cada lado del tronco y sus piernas, como dos poleas, suben y bajan sobre el pavimento gris y caliente.Y yo, en la distancia, soy solo un corredor mas, corriendo mas con la voluntad de mi espíritu, que con la fuerza de mis piernas.

Avanzo por el kilómetro 17 de este Medio Maraton de Moncada, y una suerte de membrana acuosa cubre todo lo que veo, el aire es denso y difícil de respirar, en cada inspiración, vacilante y trémula, me esfuerzo por atrapar las partículas de oxigeno que flotan por el viento, el sudor, otras veces rezumante, es escaso y salado, lo aparto torpemente con mis manos y a su vez, me atuso el pelo...el kilómetro 17 no se acaba nunca, es interminable.

Allá, en la distancia, están los demás corredores, no se si cerca, no se si lejos, la distancia los difumina mas allá de la membrana acuosa que cubre mis ojos.

El sol está muy alto, no duele mirarlo y queda envuelto en una nebulosa blanquecina muy brillante y trasparente; tras ella, un enorme telón de color azul muy vivo y deslumbrante, es el cielo, parece nuevo, a estrenar, como si acabara de nacer a la vida, y junto a el, una joven primavera, algo tímida, se despereza tiñendo cada rincón de la mañana de esa temprana visoñez de quien acaba de descubrir su propia existencia...alcanzó el kilómetro 18, y el cansancio, ya no existe, corro acompañado de mis escasas fuerzas y de mi espíritu, solo la voluntad es capaz de vencer a la distancia.. a cualquier distancia.

Bebo agua..¡mucha agua!, debo estar deshidratado; en realidad, hace demasiado calor, ¡kilometro 19!, ¡debería haber cogido una gorra!..intuitivamente, busco las escasas sombras, creo que avanzo por la calzada dibujando extrañas eses..

Vuelvo a mirar al cielo y me refugio en él, está hermoso, exultante..a su alrededor, se extiende un paisaje bello, recién pintado y cubierto de un barniz fresco y reflectante; las viejas casas del pueblo, los silenciosos campos de naranjos, la propia carretera que se llena de figuras vacilantes que avanzan dispersas..todo brilla bajo ese cielo tan evanescente y azul que parece el propio reflejo del mar en un gigantesco espejo.

Aun en la distancia, veo la meta..¡kilometro 21!, algunos corredores la atraviesan, y se detienen, yo les persigo y por fin, cruzo la pancarta del último metro; el cronometro, trepidante, no deja de sumar cifra tras cifra, en total;1 h, 55" y 19", doy las últimas zancadas, exhalo un gran suspiro y me paro, es mi peor marca en un medio maratón. ¡He terminado! y estoy exhausto, vacío por dentro; mi respiración como una turbina, se esfuerza por recuperar su compás y mi corazón, como un yunque dentro de mi pecho, late a golpes secos que resuenan como un tambor en todo mi cuerpo, todo él ardiente como una llama febril..

Me rodean cientos de corredores, todos ellos cansados, sedientos, pero también, satisfechos..poco a poco, recupero la percepción de mis sentidos y el enfoque de la mirada, la extraña distorsión desaparece, y al fin, me entrego al descanso.

Nada como una solución radical para acabar con las inercias y con la desidia, un reto difícil, un desafío al vértigo y después, esa sensación inmejorable, la de superarse a uno mismo.No estoy en forma, lo se..mis entrenamientos mas recientes son planos, monótonos  y cortos... pero no he dejado de correr.¡Jamas dejo de correr!

Formulé una pregunta, al instinto, y su respuesta fue; ¡lanzate al camino, reta a la distancia!. Y en cada músculo de las piernas, allí donde la piel se confunde con la tela sintética y los cordones de las zapatillas de correr, solo encontré evasivas y excusas, y en el resto del cuerpo, el escalofrío del miedo y la mano titubeante la de duda, esa vieja amiga que todo lo vela envolviendo en un paréntesis al propio tiempo que no avanza.

La mañana del domingo bailó, con las horas, con la luz y con el aire suave de las montañas y allá, en la distancia, encontré el autentico pulso de mi espíritu,  la gasolina que mueve mis piernas..

                                                       Solo la distancia


¡Adios!