MIRA AL HORIZONTE

ESTE, ES UN BLOG DE SUEÑOS Y DE ALEGRIAS, DE CARRERAS, DE RUTAS Y DE ILUSIONES, TAMBIEN DE NOSTALGIAS, DE NUBES QUE AVANZAN RAUDAS JUNTO AL MAR, DE SOLES QUE CUBREN CIELOS ENCAPOTADOS, DE RISAS Y DE MISTERIOS, DE VIEJAS HISTORIAS DEL PASADO, DE ILUSIONES PERDIDAS Y DE OTRAS ENCONTRADAS, DE ENCRUCIJADAS JUNTO AL VIENTO EN LA FRONTERA MISMA DE LA VIDA...ESTE ES UN BLOG PARA EL QUE QUIERA CORRER, LEER, ESCUCHAR E IMAGINAR.

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miércoles, 2 de enero de 2013

DICIEMBRE DE 2012: EL BAÑO DEL PAJARO GRIS



Hola!



Hay mañanas que desvelan el sueño para contar historias eternas junto a la brisa. Mañanas que enraizan los rayos del sol desde el mar para subir como enredaderas por el muro azul del cielo.

Fue en una de esas mañanas cuando vi al pequeño pájaro gris. Bañando sus plumas en un charco poco profundo, sus patas se agitaban como las de un pato torpe sobre un lago.

Los albores del mes de diciembre desgranan sobre la ciudad un amanecer poco frío y brillante, poseedor de una luz olfativa, como si los rayos del sol provinieran de un mundo nocturno fresco y apacible. Día de puente y añoranza alegre de los arboles del río. Miro por la ventana del cuarto, los edificios altos de la ciudad se difuminan tras la película del amanecer limpio y translúcido, los reflejos del sol en las ventanas parecen de oro puro, tal vez tras de ellos se atisbe el cálido esbozo de la felicidad pasajera, la mas auténtica de todas, la que cala en el alma y se convierte en ese recuerdo perenne que vive junto a las sonrisas.

Correr por el río será como un respiro de pureza contra la rutina que se tuerce en los arduos caminos del día a día. ¡Dia 7 de diciembre de 2012, hoy no tengo que trabajar, me voy al río!.

Soledad y sonidos que vuelan junto al viento, tranquilidad y minutos que transcurren como si fueran los susurros de un reloj. Pocos corredores, algunos paseantes, sonrisas y un poco de silencio, gente en bici traqueteando con discreción; el río se despereza al amparo de los atónitos puentes que cada mil metros anudan sus extremos creando enormes lazos de piedra entre los dos lados..

Corro..débil y alegre, voy avanzando a ritmo muy suave; a mis pies el pavimento gris de tierra arenosa apenas levanta polvo, esta compacto y marrón por la reciente lluvia, su tacto es acolchado..disfruto de esa sensación, nada como la tierra blanda para correr por el río. A ambos lados del cauce, los arboles se entretejen junto a la luz pálida del sol, sombras y virutas luminosas se debaten entre las esperas ramas de los pinos y la manta de pinocha que cubre el suelo. Mientras corro, miro..y mi imaginación se hace añicos a lomos de la hermosa realidad.

Aumento mis zancadas; es la conocida euforia, algo primitiva también. Por un instante todo mi cuerpo se separa del suelo, la fuerza de mi corazón se amplifica en el viaje de la sangre hasta mis piernas. De pronto, me cruzo con una chica pelirroja que pasea a su perro; atrapo su mirada limpia, azul como el cielo enorme que se enhebra sobre la ciudad, y sigo adelante..mas ligero, mas lento. Hay algo que aletea en el aire, tal vez el murmullo de la ciudad o tal vez el burbujeo interior que antecede al comienzo de los sueños, la esquirla que destapa la ilusión en la vida. Corro..no dejo de correr.

A lo lejos diviso un pequeño charco de agua, me voy acercando, su superficie parece de cobre y refleja el cielo con todas sus nubes; que allí, sobre el agua, asemeja una pintura recién barnizada. Algo se mueve dentro de charco, y crea unas hondas muy suaves que deshacen la ilusión óptica del cielo. Me acerco mas. Es un pájaro, sus alas y sus patas chapotean dentro del agua. Tiene la panza blanca y el anverso de sus alas a pinceladas de distintos colores; amarillo, azul y algo de rojo. El resto del cuerpo es todo gris, salvo el pico, que parece marrón y los ojos, muy negros y atentos a todo. Dos zancadas antes del charco, alza el vuelo y se va. Tras el batir ligero de sus alas queda el resuello limpio del sonido de agua. Doy un saltito sobre el charco..es el aleteo de la vida a mi alrededor. Continuo corriendo,  son las 11 de la mañana y el cielo arde en brillos que no calientan.

Hay mañanas que desafían al destino para plasmar con su luz acogedora apenas un destello de felicidad. Fue en una de esas mañanas, mientras corría por el río, cuando vi al pequeño pájaro gris, bañaba sus plumas de colores junto a la brisa del camino y me regaló, al alzar su vuelo, una imagen que recordar en cada una de mis zancadas.  

                                                                     

¡Adios!



                                                                y FELIZ AÑO 2013