Hola!!
No se hasta cuando aguantara mi cuerpo, ni cuando mis piernas dirán basta y dejaran de ser fuertes para calzarse varias veces a la semana unas zapatillas de correr..solo se que este gesto es mucho mas que el propio gesto, saltar la valla del día a día y quemar miles de pensamientos en los caminos de la parte baja de la ciudad es la propia respiración de mis pulmones, la sabia que recorre mis venas acompañando a mi sangre.
Cada día,espero al momento y me olvido de todo, me oculto en mi yo mas positivo y bajo al pequeño mundo de pequeñas historias creado en la ruta del río Turia, y antes de empezar, miro alrededor, sintonizo mi cuerpo y a la voz de tres empiezo a trotar..todo lo demás acaba ahí y comienzan los sueños.
Entro en el camino y salgo de mi vida, los demás corredores son iguales a mi, las vidas distintas se vuelven una solo vida, los problemas, las miserias, los golpes de una realidad llena de monstruos quedan en la parte alta de ciudad, aquí la brisa del río mece los arboles y los corredores mezclamos nuestras miradas llenas de brillo con nuestras zapatillas llenas de polvo.
La parte alta se difumina, queda atrás, a lo lejos el cemento rasca el cielo con sus puntiagudos edificios, el río esta mas allá de los techos de color gris ,dejo sueltos mis pensamientos y todo cobra sentido, los colores del cielo, la alegría , la amistad, la solidaridad, la propia vida, todo resulta mas sencillo en la parte baja, allí arriba ,en el barullo de la parte alta, se pierde todo lo demás.
Mientras corro, siento el flechado positivo de mi corazón en cada zancada y los problemas quedan diluidos en el bienestar de adrenalina que se dispara con el esfuerzo, el aire parece cargado de una belleza distinta ,no hay competitividad, ni envidias, ni recelos, ni ganadores ni vencidos, solo la lucha personal y el respeto por los demás, quisiera cargar todo esto en una gran pila y llevármelo arriba, a la parte alta, donde abunan los largos caminos llenos de soledad.
La música me acompaña cada día a la parte baja de la ciudad, amiga inseparable a lo largo de mi vida y aliada en mi viaje diario a mi mundo interior.Melodías del pasado que esbozan mi sonrisa mas optimista y canalizan mi esperanza, llenando mi cabeza de imágenes y de recuerdos fantásticos.Música que envuelve mi corazón y lo optimiza para que dé lo mejor de si, música que desde el cerebro alcanza las piernas dotándolas de una fuerza que en realidad no poseen, me hace mirar al frente en el camino y avanzar estremecido por una sensación que me arrebata los sentidos liberando mi mente de las ataduras de la parte alta de la ciudad.
Termino de entrenar y tengo que volver arriba.Entonces me doy cuenta que aquí abajo, a cinco metros bajo la superficie del asfalto, la ciudad carece de sentido, la prisa resulta absurda, las distancias se acortan, no hay nada que limite mis pasos y puedo sentir en mi piel la dulce caricia del viento que sopla entre las largas ileras de pinos.
¡Ya puedo volver arriba!, después de correr me siento mas preparado para saltar los grandes muros que obstaculizan los caminos de la parte alta de la ciudad.
Rio Turia (Valencia)
Parte baja de la ciudad
¡Adios!
MIRA AL HORIZONTE
ESTE, ES UN BLOG DE SUEÑOS Y DE ALEGRIAS, DE CARRERAS, DE RUTAS Y DE ILUSIONES, TAMBIEN DE NOSTALGIAS, DE NUBES QUE AVANZAN RAUDAS JUNTO AL MAR, DE SOLES QUE CUBREN CIELOS ENCAPOTADOS, DE RISAS Y DE MISTERIOS, DE VIEJAS HISTORIAS DEL PASADO, DE ILUSIONES PERDIDAS Y DE OTRAS ENCONTRADAS, DE ENCRUCIJADAS JUNTO AL VIENTO EN LA FRONTERA MISMA DE LA VIDA...ESTE ES UN BLOG PARA EL QUE QUIERA CORRER, LEER, ESCUCHAR E IMAGINAR.
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jueves, 17 de noviembre de 2011
lunes, 31 de octubre de 2011
MEDIO MARATON DE VALENCIA 2011: 1H, 50' 45" CORRIENDO
Hola!!
Domingo dia 23 de octubre de 2011.
Medio Maratón de Valencia, 21 km (y pico) en 1h, 50' 45" a ritmo de 5'10" por km.
No me cabe duda, es así.Correr es como una llave que abre puertas interiores y otras exteriores, un camino hacia la introspección personal y el conocimiento propio..y así debe ser, al menos para mi.
Correr..entrenar, terminar una carrera, sentir el esfuerzo y al final, descansar..y mientras, pensar, sonreír y disfrutar, eso es correr, un cúmulo complejo de sensaciones que se esparcen por todo el cuerpo para filtrarse después en las entrañas del alma..y desde allí, con calma, echar un vistazo al interior de nuestro propio ser.
El pasado domingo dia 23 de octubre corrí 21 kilómetros (y pico), en 1h, 50' y 45", mi tercer Medio Maratón de la ciudad de Valencia, mucho tiempo corriendo..disfrutando, pensando, sintiendo, ¡mejor que mejor!.
Ser un corredor lento tiene sus ventajas, permite alargar la experiencia mucho mas tiempo, asumir esa lentitud y convivir con ella supone dar un paso mas hacia la excelencia como corredor,¡o al menos, yo lo veo así!.¡Quiero mejorar día a día pero, sobre todo, quiero seguir corriendo!.
Y lento,lento..aferré mis piernas al suelo y comencé a correr, durante dos horas solo estoy yo..y la ciudad.¡Vamos allá!
La linea de salida es un auténtico remolino de emociones, de idas y venidas, de saludos, de abrazos, de nervios, de despedidas y de reencuentros.Los familiares quedan al margen, expectantes y miles de corredores se agolpan en muy poco espacio, tan iguales pero tan diferentes, y todos ellos con la mirada fija en un único punto, la linea de salida y el recorrido.A un minuto del inicio, el tiempo se para y una corriente eléctrica se extiende como una ola entre todos los participantes.Como en un concierto de Rock, los prolegómenos se llenan de expectación y de pronto, se escucha un disparo..¡Plassss!, gritos, aplausos..primer acorde, guitarra eléctrica, ¡que empiece el concierto!¡A correr..a bailar!
Al principio la carrera no acelera, es imposible, desentrañar la tela de araña formada por el tupido pelotón no es tarea fácil, cada corredor va tomando posiciones abriendo su hueco entre la multitud.Miro hacia arriba, como queriendo tomar aire, pero vuelvo rápidamente la mirada al suelo, corro a pequeños saltitos intentando no tropezar.Cuando puedo, miro a un lado y a otro, desde el centro de la calzada y engullido por la enorme jauría multicolor, la ciudad parece diferente, mas grande, hinchada, casi inabarcable.De pronto, los 21 km me parecen una eternidad.
Al paso por el km 3, la carrera, por fin, se va estirando, la compacta mancha de corredores apilados unos contra otros se transforma en una fila eterna de figuras variopintas y sufridas.Mis piernas,ya calientes, adquieren una cadencia cómoda y regular y el piloto automático, casi por instinto, toma el control de mi cuerpo.A mi alrededor se agolpan las señales y los recuerdos, el influjo de la ciudad cae sobre mi..corro, siento, recuerdo..km 4, km 5...km 10.
Esta mañana, por alguna razón, tengo la mente despejada y lúcida, no hay interpretaciones solo evidencias.El aire fresco, el cielo gris y brumoso que cubre toda la ciudad, los suspiros y jadeos de los demás corredores, los gritos de ánimo, todo es sencillo, fácil y lógico, el circuito de ordenes y de impulsos que viajan desde la cabeza al resto de cuerpo parece mas coherente que nunca, puedo sentir el funcionamiento de mis órganos y mi propia respiración..lenta, tranquila,regular..km 15, km 16...17.
Llega el cansancio, es lógico, la carrera transita por el km 18.Regulo el esfuerzo, desconecto el piloto automático y tomo el control de mi propio cuerpo.Los sonidos se mezclan, algunos corredores aceleran y otros luchan por mantener su ritmo, los altavoces de la meta se escuchan a lo lejos, los gps chirrían emitiendo pequeños pitidos mientras sus dueños resoplan soñando con el respiro final.
Km 21..corro lento, muy lento, tan lento que casi puedo percibir mi propia evolución en el camino.¡Y así debe ser, al menos para mi!
Algún día, lentamente, trataré de multiplicar por dos los 21 kilómetros de hoy.
Medio Maratón 2009
Medio Maratón 2010
2011 y corriendo
¡Adios!
Domingo dia 23 de octubre de 2011.
Medio Maratón de Valencia, 21 km (y pico) en 1h, 50' 45" a ritmo de 5'10" por km.
No me cabe duda, es así.Correr es como una llave que abre puertas interiores y otras exteriores, un camino hacia la introspección personal y el conocimiento propio..y así debe ser, al menos para mi.
Correr..entrenar, terminar una carrera, sentir el esfuerzo y al final, descansar..y mientras, pensar, sonreír y disfrutar, eso es correr, un cúmulo complejo de sensaciones que se esparcen por todo el cuerpo para filtrarse después en las entrañas del alma..y desde allí, con calma, echar un vistazo al interior de nuestro propio ser.
El pasado domingo dia 23 de octubre corrí 21 kilómetros (y pico), en 1h, 50' y 45", mi tercer Medio Maratón de la ciudad de Valencia, mucho tiempo corriendo..disfrutando, pensando, sintiendo, ¡mejor que mejor!.
Ser un corredor lento tiene sus ventajas, permite alargar la experiencia mucho mas tiempo, asumir esa lentitud y convivir con ella supone dar un paso mas hacia la excelencia como corredor,¡o al menos, yo lo veo así!.¡Quiero mejorar día a día pero, sobre todo, quiero seguir corriendo!.
Y lento,lento..aferré mis piernas al suelo y comencé a correr, durante dos horas solo estoy yo..y la ciudad.¡Vamos allá!
La linea de salida es un auténtico remolino de emociones, de idas y venidas, de saludos, de abrazos, de nervios, de despedidas y de reencuentros.Los familiares quedan al margen, expectantes y miles de corredores se agolpan en muy poco espacio, tan iguales pero tan diferentes, y todos ellos con la mirada fija en un único punto, la linea de salida y el recorrido.A un minuto del inicio, el tiempo se para y una corriente eléctrica se extiende como una ola entre todos los participantes.Como en un concierto de Rock, los prolegómenos se llenan de expectación y de pronto, se escucha un disparo..¡Plassss!, gritos, aplausos..primer acorde, guitarra eléctrica, ¡que empiece el concierto!¡A correr..a bailar!
Al principio la carrera no acelera, es imposible, desentrañar la tela de araña formada por el tupido pelotón no es tarea fácil, cada corredor va tomando posiciones abriendo su hueco entre la multitud.Miro hacia arriba, como queriendo tomar aire, pero vuelvo rápidamente la mirada al suelo, corro a pequeños saltitos intentando no tropezar.Cuando puedo, miro a un lado y a otro, desde el centro de la calzada y engullido por la enorme jauría multicolor, la ciudad parece diferente, mas grande, hinchada, casi inabarcable.De pronto, los 21 km me parecen una eternidad.
Al paso por el km 3, la carrera, por fin, se va estirando, la compacta mancha de corredores apilados unos contra otros se transforma en una fila eterna de figuras variopintas y sufridas.Mis piernas,ya calientes, adquieren una cadencia cómoda y regular y el piloto automático, casi por instinto, toma el control de mi cuerpo.A mi alrededor se agolpan las señales y los recuerdos, el influjo de la ciudad cae sobre mi..corro, siento, recuerdo..km 4, km 5...km 10.
Esta mañana, por alguna razón, tengo la mente despejada y lúcida, no hay interpretaciones solo evidencias.El aire fresco, el cielo gris y brumoso que cubre toda la ciudad, los suspiros y jadeos de los demás corredores, los gritos de ánimo, todo es sencillo, fácil y lógico, el circuito de ordenes y de impulsos que viajan desde la cabeza al resto de cuerpo parece mas coherente que nunca, puedo sentir el funcionamiento de mis órganos y mi propia respiración..lenta, tranquila,regular..km 15, km 16...17.
Llega el cansancio, es lógico, la carrera transita por el km 18.Regulo el esfuerzo, desconecto el piloto automático y tomo el control de mi propio cuerpo.Los sonidos se mezclan, algunos corredores aceleran y otros luchan por mantener su ritmo, los altavoces de la meta se escuchan a lo lejos, los gps chirrían emitiendo pequeños pitidos mientras sus dueños resoplan soñando con el respiro final.
Km 21..corro lento, muy lento, tan lento que casi puedo percibir mi propia evolución en el camino.¡Y así debe ser, al menos para mi!
Algún día, lentamente, trataré de multiplicar por dos los 21 kilómetros de hoy.
Medio Maratón 2009
Medio Maratón 2010
2011 y corriendo
¡Adios!
lunes, 17 de octubre de 2011
UN ENTRENAMIENTO JUNTO AL MAR
Viernes, 30 de septiembre de 2011.
Son las 7:20 de la mañana y hoy es mi último día de vacaciones.Tranquilo y relajado, me asomo a la ventana, la noche del postrero día de septiembre resiste firme al perezoso amanecer otoñal.El cielo, aun oscuro, huele a limpio y a lo lejos suena una tormenta que se va camino de las montañas dejando tras de si una brisa alegre que sopla deslizándose por debajo de las nubes.
¡Mi último día de vacaciones y ha decidido hacerme un regalo!
Inspiro profundamente, vuelvo a mirar a la calle como saboreando el tiempo y regreso al interior de la habitación, aquí el aire es mas cálido y acogedor, Amparo, sentada en la cama, me mira dulcemente, ella si que tiene que trabajar y ya arreglada esboza una media sonrisa que llega hasta mi acompañando a ese espíritu brillante y firme que tanto me gusta..
-¡Amparo, me voy a correr a la playa!¡Te llevo a la oficina y me voy a la playa!
-Pero hombre..¿que estas diciendo?, ¡quedate descansando que es tu último día!.Su media sonrisa es ahora mas pétrea y sus ojos se llenan de una infinita paciencia.Yo la miro, pero no le digo nada..mis ojos son lo suficientemente expresivos; "Lo tengo claro, es mi regalo, iré a correr junto al mar".
Casi a las 8 de la mañana, Valencia parece el escenario de un gran teatro lleno de máscaras, cientos de personas, silenciosas y monótonas, surgen de la nada y avanzando como autómatas mezclan sus frías miradas con las reflejos de los semáforos, danzan de un lado a otro cumpliendo su papel como piezas de un inmenso puzzle donde todo encaja gracias a la inercia
¡Un beso y hasta luego!..¡Animo!, Amparo se va camino de su oficina, antes de entrar se gira y me regala otra sonrisa, mi corazón queda en paz y las ganas de correr de multiplican, la ciudad ya no me inquieta,en sus calles dejo olvidada la prisa, al fondo de la Avda del Puerto ya intuyo el sol que despunta desde el horizonte y allí..me espera el mar.
8:20, desde el coche casi no veo la playa, la mañana se esconde amparada en la penumbra de las viejas farolas.Apenas hay coches, solo tranquilidad y silencio, aparco y por un instante me relajo en el asiento.El Paseo de la Malvarrosa es un lugar solitario, ajeno al perturbador bullicio que se despliega solo a unos metros de allí.¡Que extraño!,Valencia y su playa son como dos planos paralelos envueltos en un mismo universo, se ignoran, se desean, se olvidan y se encuentran, juegan a esquivarse pero están condenadas a entenderse, lastima que la realidad, muchas veces, levante muros irreconcilliables entre ellas.
Sin prisas, bajo del coche y miro al inmenso mar..lo abrazo con mis ojos en una mirada llena de calma y comienzo a calentar como a cámara lenta. A mis espaldas la ciudad ya no existe, queda engullida por la noche que aun la envuelve y frente a mi, el agua del mar mediterraneo es como un fino lienzo plateado cuya linea se confunde con la del cielo en el cruce de caminos en que se juntan la tierra y el mar.
Por fin..miro al frente y comienzo a correr en dirección al norte.Mis piernas están pesadas y mi cuerpo, algo débil, responde con cierta pereza a los estímulos del esfuerzo.Sigo a la brisa o ella me sigue a mi, me balancea cuando sopla fuerte o me acaricia, como una mano invisible, cuando sopla mas lenta, su pureza marina y fresca oxigena mis músculos y alivia mis pulmones, la estancada polución de la ciudad es solo un vago recuerdo..
Voy aumentando el ritmo, el paseo ante mi es inacabable y ancho, al fondo entre la bruma veo lo edicicios de Port Saplaya y sigo avanzando, a mi derecha esta el mar, denso y brillante, apenas se mueve pero noto todo su poder, el sol esquivo sube lento desde el horizonte y danza entre las nubes del amanecer dibujando su contorno con unas gruesas lineas rojizas y anaranjadas.De pronto..se abre paso entre ellas lanzando unos enormes haces de luz que acarician el mar.La mañana suavemente toma el día y yo corro hacia el norte.A pleno rendimiento, es el sonido del mar el que guia mis zancadas.
Acaba el paseo y doy la vuelta, ahora tengo el mar a mi izquierda, su sonido me atrapa, es como si me atrajera hacia él y por fin dejo el duro asfalto y bajo a la arena, corro solo por la orilla en dirección al sur, el agua espumosa casi toca mis zapatillas, a lo lejos veo las grúas del puerto y un enorme barco que devuelve el reflejo brillante del sol.
Son casi las 9:30, llevo mas de una hora corriendo, en total 12 kilómetros, es hora de parar, así que detengo mis pasos y me siento a descansar al borde de la orilla, las olas son cada vez mas ruidosas y el sol ha difuminado los colores para trasformarlos en luz, pero todo transcurre despacio, al ritmo que marca el lento transito de la tierra por el universo.
A mis espaldas la ciudad ya no recuerda ningún amanecer, incapaz de frenar su alocada carrera, hace tiempo que olvido el pulso autentico de la vida.
Es hora de volver al trabajo y a la ciudad.¡Es mi último día de vacaciones y correr por la playa ha sido un bonito regalo!¡Procuraré no olvidar jamas el ritmo del mar!.
Entrenamiento junto al mar.
Amanecer Playa de Pinedo (Valencia)
¡Adios!
Son las 7:20 de la mañana y hoy es mi último día de vacaciones.Tranquilo y relajado, me asomo a la ventana, la noche del postrero día de septiembre resiste firme al perezoso amanecer otoñal.El cielo, aun oscuro, huele a limpio y a lo lejos suena una tormenta que se va camino de las montañas dejando tras de si una brisa alegre que sopla deslizándose por debajo de las nubes.
¡Mi último día de vacaciones y ha decidido hacerme un regalo!
Inspiro profundamente, vuelvo a mirar a la calle como saboreando el tiempo y regreso al interior de la habitación, aquí el aire es mas cálido y acogedor, Amparo, sentada en la cama, me mira dulcemente, ella si que tiene que trabajar y ya arreglada esboza una media sonrisa que llega hasta mi acompañando a ese espíritu brillante y firme que tanto me gusta..
-¡Amparo, me voy a correr a la playa!¡Te llevo a la oficina y me voy a la playa!
-Pero hombre..¿que estas diciendo?, ¡quedate descansando que es tu último día!.Su media sonrisa es ahora mas pétrea y sus ojos se llenan de una infinita paciencia.Yo la miro, pero no le digo nada..mis ojos son lo suficientemente expresivos; "Lo tengo claro, es mi regalo, iré a correr junto al mar".
Casi a las 8 de la mañana, Valencia parece el escenario de un gran teatro lleno de máscaras, cientos de personas, silenciosas y monótonas, surgen de la nada y avanzando como autómatas mezclan sus frías miradas con las reflejos de los semáforos, danzan de un lado a otro cumpliendo su papel como piezas de un inmenso puzzle donde todo encaja gracias a la inercia
¡Un beso y hasta luego!..¡Animo!, Amparo se va camino de su oficina, antes de entrar se gira y me regala otra sonrisa, mi corazón queda en paz y las ganas de correr de multiplican, la ciudad ya no me inquieta,en sus calles dejo olvidada la prisa, al fondo de la Avda del Puerto ya intuyo el sol que despunta desde el horizonte y allí..me espera el mar.
8:20, desde el coche casi no veo la playa, la mañana se esconde amparada en la penumbra de las viejas farolas.Apenas hay coches, solo tranquilidad y silencio, aparco y por un instante me relajo en el asiento.El Paseo de la Malvarrosa es un lugar solitario, ajeno al perturbador bullicio que se despliega solo a unos metros de allí.¡Que extraño!,Valencia y su playa son como dos planos paralelos envueltos en un mismo universo, se ignoran, se desean, se olvidan y se encuentran, juegan a esquivarse pero están condenadas a entenderse, lastima que la realidad, muchas veces, levante muros irreconcilliables entre ellas.
Sin prisas, bajo del coche y miro al inmenso mar..lo abrazo con mis ojos en una mirada llena de calma y comienzo a calentar como a cámara lenta. A mis espaldas la ciudad ya no existe, queda engullida por la noche que aun la envuelve y frente a mi, el agua del mar mediterraneo es como un fino lienzo plateado cuya linea se confunde con la del cielo en el cruce de caminos en que se juntan la tierra y el mar.
Por fin..miro al frente y comienzo a correr en dirección al norte.Mis piernas están pesadas y mi cuerpo, algo débil, responde con cierta pereza a los estímulos del esfuerzo.Sigo a la brisa o ella me sigue a mi, me balancea cuando sopla fuerte o me acaricia, como una mano invisible, cuando sopla mas lenta, su pureza marina y fresca oxigena mis músculos y alivia mis pulmones, la estancada polución de la ciudad es solo un vago recuerdo..
Voy aumentando el ritmo, el paseo ante mi es inacabable y ancho, al fondo entre la bruma veo lo edicicios de Port Saplaya y sigo avanzando, a mi derecha esta el mar, denso y brillante, apenas se mueve pero noto todo su poder, el sol esquivo sube lento desde el horizonte y danza entre las nubes del amanecer dibujando su contorno con unas gruesas lineas rojizas y anaranjadas.De pronto..se abre paso entre ellas lanzando unos enormes haces de luz que acarician el mar.La mañana suavemente toma el día y yo corro hacia el norte.A pleno rendimiento, es el sonido del mar el que guia mis zancadas.
Acaba el paseo y doy la vuelta, ahora tengo el mar a mi izquierda, su sonido me atrapa, es como si me atrajera hacia él y por fin dejo el duro asfalto y bajo a la arena, corro solo por la orilla en dirección al sur, el agua espumosa casi toca mis zapatillas, a lo lejos veo las grúas del puerto y un enorme barco que devuelve el reflejo brillante del sol.
Son casi las 9:30, llevo mas de una hora corriendo, en total 12 kilómetros, es hora de parar, así que detengo mis pasos y me siento a descansar al borde de la orilla, las olas son cada vez mas ruidosas y el sol ha difuminado los colores para trasformarlos en luz, pero todo transcurre despacio, al ritmo que marca el lento transito de la tierra por el universo.
A mis espaldas la ciudad ya no recuerda ningún amanecer, incapaz de frenar su alocada carrera, hace tiempo que olvido el pulso autentico de la vida.
Es hora de volver al trabajo y a la ciudad.¡Es mi último día de vacaciones y correr por la playa ha sido un bonito regalo!¡Procuraré no olvidar jamas el ritmo del mar!.
Entrenamiento junto al mar.
Amanecer Playa de Pinedo (Valencia)
¡Adios!
jueves, 29 de septiembre de 2011
VOLTA A PEU DE PICASSENT (24/9/11): EN LA FRONTERA DEL TIEMPO
Hola!!
Picassent dia 24/9/11, 10800 metros en 54´45'' a una media de 5'04"
Hay algo que me gusta hacer cuando corro; abrir la mente,despejarla, vaciarla de contenido y esperar pacientemente, "a ver lo que entra en ella".En ocasiones el flujo de pensamientos es sorprendente y otras inesperado.Lo mejor es no preveer nada, abstraerse de los envoltorios de la realidad que pululan por nuestra vida y buscar con nuestra mente esa pizca de libertad salvaje de la que normalmente carecemos.
Sintonizar el canal adecuado no es fácil, son demasiados las frecuencias de ruido que nos rodean,pero cuando así sucede, correr es como un viaje al interior de nuestra alma, como si exploráramos la cara oculta de nuestro "yo" mas intimo.El sábado pasado en Picassent la antena de mi ser alcanzo una honda de frecuencia limpia y al terminar la carrera hubiera preferido seguir corriendo por no romper el embrujo.No pudo ser, al detenerme comenzaron las interferencias, en la próxima carrera trataré de encontrar el mismo dial.
Fue Picassent una carrera fronteriza, enclavada entre dos estaciones y en una de esas tardes indefinibles de calor acabado pero de humedad aun latente.En el cielo parecía librarse una titánica batalla, miles de nubes oscuras y densas estallaban a lo lejos en rayos de colores explosivos y sobre nosotros caían unas tímidas gotas de lluvia derramando con ellas un arcoiris difuso.
Pero, de pronto, la brisa dulce del mediterraneo sopló barriendo todo lo demás y reclamado su poder desde el mar. En el sur las briznas del verano no llegan a marcharse del todo.Y otra vez, el cielo brilló soltando destellos desde el horizonte, la batalla continuo en lo alto, la noche se hizo lenta y al fin, el otoño sonrió confiado llegando a lomos del viento del norte.
Corrí con fuerza toda la carrera, como poseído por una confianza inexplicable, desde la primera zancada supe que la carrera iría bien, muchas veces la lectura de los primeros metros es la que nos acompaña el resto de la carrera.Confiado y ligero pero todavía lento, no he logrado recuperar aun el estado de forma de hace unos meses pero si una cadencia mental adecuada que me conduce pacientemente por el camino del ascenso progresivo.Sin molestias y sin miedos, correr es como soltar las alas al viento un ratito cada día.
Relajado y favorecido por la electricidad reinante en el cielo, cada ráfaga de la brisa parecía atraer hacia mi una nueva corriente positiva, un pensamiento bueno y una sonrisa.
A su paso por el kilómetro 5, la carrera, oscilante y sinuosa, transcurría entre sendas rodeadas de campos, caminos pedregosos y alrededor de un gran espacio abierto donde el sol secuestrado por las nubes resistía rojizo y lejano.En mi mente, solo una palabra; ¡"avanzar, avanzar"!, y así lo hacia prendido a una autoestima renovada y llena de orgullo.
Septiembre es como una frontera, al menos para mi, durante este mes las hojas de mi calendario suman un año mas, la vida transcurre vertiginosa, imparable, casi mareante y el entorno que nos rodea favorece un gran desasosiego..quizás, algo se nos escape, algo que no volverá jamas.Correr, realmente, supone echar una mirada profunda que capte un poco mas, traspasando las obtusas lentes de nuestra vida diaria.
Los últimos kilómetros aumente el ritmo, es la euforia, la frontera del tiempo no ha detenido mi camino, el running es una carrera de resistencia cuya meta es el futuro.Carlos corre junto a mi, en realidad siempre lo hace, él y yo nos conocemos desde los cuatro años y tenemos..¡Avanzar, avanzar!.Miro al cielo y pienso en Amparo, todos tenemos alguien en la vida que suelta destellos y brilla mucho mas que una tormenta.
Entramos en la meta, casi en pararelo, ¡que pena, hay que parar!.El otoño, también reconfortante, ha vencido, el calor se marcha llevado por la brisa.¡Ojala llueva esta noche!
camino
¡Adios!
Picassent dia 24/9/11, 10800 metros en 54´45'' a una media de 5'04"
Hay algo que me gusta hacer cuando corro; abrir la mente,despejarla, vaciarla de contenido y esperar pacientemente, "a ver lo que entra en ella".En ocasiones el flujo de pensamientos es sorprendente y otras inesperado.Lo mejor es no preveer nada, abstraerse de los envoltorios de la realidad que pululan por nuestra vida y buscar con nuestra mente esa pizca de libertad salvaje de la que normalmente carecemos.
Sintonizar el canal adecuado no es fácil, son demasiados las frecuencias de ruido que nos rodean,pero cuando así sucede, correr es como un viaje al interior de nuestra alma, como si exploráramos la cara oculta de nuestro "yo" mas intimo.El sábado pasado en Picassent la antena de mi ser alcanzo una honda de frecuencia limpia y al terminar la carrera hubiera preferido seguir corriendo por no romper el embrujo.No pudo ser, al detenerme comenzaron las interferencias, en la próxima carrera trataré de encontrar el mismo dial.
Fue Picassent una carrera fronteriza, enclavada entre dos estaciones y en una de esas tardes indefinibles de calor acabado pero de humedad aun latente.En el cielo parecía librarse una titánica batalla, miles de nubes oscuras y densas estallaban a lo lejos en rayos de colores explosivos y sobre nosotros caían unas tímidas gotas de lluvia derramando con ellas un arcoiris difuso.
Pero, de pronto, la brisa dulce del mediterraneo sopló barriendo todo lo demás y reclamado su poder desde el mar. En el sur las briznas del verano no llegan a marcharse del todo.Y otra vez, el cielo brilló soltando destellos desde el horizonte, la batalla continuo en lo alto, la noche se hizo lenta y al fin, el otoño sonrió confiado llegando a lomos del viento del norte.
Corrí con fuerza toda la carrera, como poseído por una confianza inexplicable, desde la primera zancada supe que la carrera iría bien, muchas veces la lectura de los primeros metros es la que nos acompaña el resto de la carrera.Confiado y ligero pero todavía lento, no he logrado recuperar aun el estado de forma de hace unos meses pero si una cadencia mental adecuada que me conduce pacientemente por el camino del ascenso progresivo.Sin molestias y sin miedos, correr es como soltar las alas al viento un ratito cada día.
Relajado y favorecido por la electricidad reinante en el cielo, cada ráfaga de la brisa parecía atraer hacia mi una nueva corriente positiva, un pensamiento bueno y una sonrisa.
A su paso por el kilómetro 5, la carrera, oscilante y sinuosa, transcurría entre sendas rodeadas de campos, caminos pedregosos y alrededor de un gran espacio abierto donde el sol secuestrado por las nubes resistía rojizo y lejano.En mi mente, solo una palabra; ¡"avanzar, avanzar"!, y así lo hacia prendido a una autoestima renovada y llena de orgullo.
Septiembre es como una frontera, al menos para mi, durante este mes las hojas de mi calendario suman un año mas, la vida transcurre vertiginosa, imparable, casi mareante y el entorno que nos rodea favorece un gran desasosiego..quizás, algo se nos escape, algo que no volverá jamas.Correr, realmente, supone echar una mirada profunda que capte un poco mas, traspasando las obtusas lentes de nuestra vida diaria.
Los últimos kilómetros aumente el ritmo, es la euforia, la frontera del tiempo no ha detenido mi camino, el running es una carrera de resistencia cuya meta es el futuro.Carlos corre junto a mi, en realidad siempre lo hace, él y yo nos conocemos desde los cuatro años y tenemos..¡Avanzar, avanzar!.Miro al cielo y pienso en Amparo, todos tenemos alguien en la vida que suelta destellos y brilla mucho mas que una tormenta.
Entramos en la meta, casi en pararelo, ¡que pena, hay que parar!.El otoño, también reconfortante, ha vencido, el calor se marcha llevado por la brisa.¡Ojala llueva esta noche!
camino
¡Adios!
miércoles, 14 de septiembre de 2011
SEPTIEMBRE DE 2011: ¿COMO ES QUE ADELANTO A TANTA GENTE?
Hola!!
Ni alegre, ni triste, ni especialmente motivado, ni no...una tarde más en el río y van, ¿quien sabe? incontables, infinitas, innumerables, y siempre avanzando por el mismo camino. Son las 19:30,hora de correr, salgo de casa y cruzo la calle por este punto,el de siempre..dos coches por un lado y un coche por la otra dirección, miro con cuidado y troto suavemente para cruzar mas rápido.Lanzo una mirada al cielo, la luz de septiembre es algo turbia y el sol explota en mil colores para ocultarse raudo casi empujado por la noche.
Allá voy.. la noche acelera mi ritmo para evitar la oscuridad,..rápido,encamino mis pasos rodeado siempre por los mismos edificios,la penumbra resalta el tono gris del cemento..¡ya viene el otoño!, una extraña paz interior me envuelve, el infinito ciclo, la vida que no se detiene.. Las caras de la gente se repiten un día mas,casi llego a saludar mentalmente a los mismos viandantes..
-¡Hola señor, buenas tardes..pues si voy a correr un ratito al río!-.Y allí sentada la misma señora, situada en el quicio de su puerta, sus ojos recorren mi cuerpo de arriba a abajo como intentando sacar alguna conclusión, ¿que pensará de mi?, y esos ancianos simpáticos que debaten de fútbol en su habitual "banquillo" de cada tarde..ellos no se fijan en mi, simplemente me ignoran..
El mismo camino, tarde a tarde, solo la luz con sus infinitas combinaciones logra diferenciar las tardes y a su vez los meses y a su vez las estaciones..
Ya estoy en el río, envuelto por una brisa tibia de verano tardío, comienzo a correr, de pronto toda mi rutina se desvanece entre los arboles, hoy toca correr unos ocho kilómetros a ritmo medio..-¡bien, vamos allá!-.El reloj empieza a sumar números a toda velocidad, acumulando datos y kilómetros en sus mecánicas entrañas..observo ciclicamente mi muñeca para comprobar que el ritmo es el adecuado..frente a mi, gente y mas gente, algunos van por delante otros vienen hacia mi, la pesada humedad del mediterraneo cae desde el aire rezumando por mi cuerpo en forma de sudor.
A mis espaldas intuyo el sol, casi en penumbra busca ansioso el descanso del otoño y acelero mis pasos intentando huir de la inminente caída de la noche..hablo con mi cuerpo, interpreto las sensaciones, y entonces me siento fuerte, sonrío, de reojo veo como mis zancadas abarcan todo lo que dan de si mis cortas piernas y en cada paso, mis músculos se contraen eficazmente como si fueran muelles de acero..de pronto, una inesperada euforia eriza el vello de mis brazos y dispara, aun más, el ritmo mis piernas,
¡corro y corro..más y más rápido como si en algún lugar del río me esperara la tierra prometida!
Las canciones de mi mps suenan oscilando entre mis sueños y envolviendo mis pisadas en una especie de alegría poderosa e imparable, giro por una curva tomándola por el interior y como si derrapara evito habilmente a un corredor que viene de frente..enfilo ahora una larga recta y solo veo un mar de "cabecitas" atrapadas en su particular vaivén trotón. En mi radio suena "invisible touch" de Génesis..es una de esas canciones mágicas que llenan el cuerpo de un optimismo que se filtra por la piel hasta llegar al corazón haciéndolo latir como si bailara dejándose llevar por la música.
Y adelanto entonces a un joven corredor muy flaquito...y paso raudo entre dos correderas bajitas y me acerco casi sin darme cuenta a un grupo bastante numeroso de corredores de variada condición y aspecto..y les adelanto rodeándolos por el exterior, y paso a otro señor que solitario corre con dificultad y a una chica muy alta que corre suavemente como si flotara en una nube de algodón.
¡Zigzagueo y esquivo, bailo y zigzagueo, corro y adelanto y sobre todo sonrío escuchando la música y disfrutando de mi fácil zancada!
¡Debe ser el toque invisible de Phil Collins...ha poseído mis piernas y ahora soy el corredor mas rápido del río!..¡Estoy recuperando mi mejor forma!.. siento que floto entre la brisa, inspirado por la música y por mis renovadas fuerzas, me veo a mi mismo, como desde arriba, avanzando orgulloso con la espalda erguida y el tronco recto como un joven junco.
¡Mejoraré mis tiempos, volveré a romper el crono!..si, ¡el crono!..¡claro, el crono!, la intuitiva mirada al reloj hizo que, repentinamente, terminara mi vuelo, ¡Mi ritmo habitual, el de los últimos meses!¿Como es posible?. De pronto, la canción termina y mis zapatillas aterrizan suavemente sobre el polvoriento camino del río ...sin mas, un poco taciturno, doy la vuelta y regreso sobre mis propios pasos,cuatro kilómetros al este y otros cuatro al oeste, ahora corro con la vista puesta en el crepúsculo, los últimos rayos de sol se derriten sobre los edificios de la ciudad y una suave brisa nocturna, mansa y pacifica, acaricia los viejos arboles del cauce.
Un poco intrigado por la extraña lectura de mi "super reloj gps" noto como mi pasos son ahora mas rutinarios y siento como la euforia se diluye entre las sombras del anochecer..,¡Que extraño!¿Como es que adelanto a tanta gente?¡Mi ritmo es el mismo!.Y de nuevo, veo a la joven que antes parecía flotar entre los pinos y al chico flaquito y esbelto y a ese grupito de trotones tan variopinto, ahora vienen hacia mi y puedo ver sus caras, todos ellos parecen vencidos por el agotamiento, mas que correr arrastran los pies y resoplan sofocadamente mostrando un rictus enrojecido y crispado.
Vuelvo a mirar el reloj y luego subo la mirada al cielo, débil claridad entre la penumbra, es septiembre, el mes que apaga el sol pero enciende el interruptor de los cambios..¡Claro, septiembre!¡Como es que adelanto a tanta gente!, en realidad son ellos los que quieren adelantarme a mi, gente nueva que se lanza al río buscando su propio camino, el de la salud, el de la esperanza...¡quien sabe!, yo solo les llevo unos años de ventaja..
La música de mi mps es ahora mas tranquila, menos rítmica, mi cuerpo va bajando instintivamente de revoluciones, mis zancadas son ligeras pero mas lentas, no me siento cansado pero llega hasta mi el deseo intimo de acabar el entrenamiento y refugiarme en el descaso de mi hogar, el sol ha desaparecido,son las 21 h y como un recuerdo de la luz queda a lo lejos una tenue claridad perdida, los edificios se trasforman en lineas oscuras punteadas solo por las lucecitas de las casas.
Vuelvo a casa, a mis espaldas queda el río adormecido en una extraña tranquilidad lúgubre, es septiembre y el otoño pinta en las calles sus primeros cuadros de color dorado, la vida da la vuelta,una vez mas, para sumarle años al tiempo y continuar en la brecha y así debe ser..a través de los días, y de los meses y de las estaciones.
Mañana a las 19:30 volveré a salir de casa, ni alegre, ni triste, ni especialmente motivado, ni no..una tarde mas iré a correr al río, y buscaré ese "toque invisible" hasta que la oscuridad me atrape.
cielo de otoño
(Valencia)
¡ invisible touch!
Génesis
¡Adios!
Ni alegre, ni triste, ni especialmente motivado, ni no...una tarde más en el río y van, ¿quien sabe? incontables, infinitas, innumerables, y siempre avanzando por el mismo camino. Son las 19:30,hora de correr, salgo de casa y cruzo la calle por este punto,el de siempre..dos coches por un lado y un coche por la otra dirección, miro con cuidado y troto suavemente para cruzar mas rápido.Lanzo una mirada al cielo, la luz de septiembre es algo turbia y el sol explota en mil colores para ocultarse raudo casi empujado por la noche.
Allá voy.. la noche acelera mi ritmo para evitar la oscuridad,..rápido,encamino mis pasos rodeado siempre por los mismos edificios,la penumbra resalta el tono gris del cemento..¡ya viene el otoño!, una extraña paz interior me envuelve, el infinito ciclo, la vida que no se detiene.. Las caras de la gente se repiten un día mas,casi llego a saludar mentalmente a los mismos viandantes..
-¡Hola señor, buenas tardes..pues si voy a correr un ratito al río!-.Y allí sentada la misma señora, situada en el quicio de su puerta, sus ojos recorren mi cuerpo de arriba a abajo como intentando sacar alguna conclusión, ¿que pensará de mi?, y esos ancianos simpáticos que debaten de fútbol en su habitual "banquillo" de cada tarde..ellos no se fijan en mi, simplemente me ignoran..
El mismo camino, tarde a tarde, solo la luz con sus infinitas combinaciones logra diferenciar las tardes y a su vez los meses y a su vez las estaciones..
Ya estoy en el río, envuelto por una brisa tibia de verano tardío, comienzo a correr, de pronto toda mi rutina se desvanece entre los arboles, hoy toca correr unos ocho kilómetros a ritmo medio..-¡bien, vamos allá!-.El reloj empieza a sumar números a toda velocidad, acumulando datos y kilómetros en sus mecánicas entrañas..observo ciclicamente mi muñeca para comprobar que el ritmo es el adecuado..frente a mi, gente y mas gente, algunos van por delante otros vienen hacia mi, la pesada humedad del mediterraneo cae desde el aire rezumando por mi cuerpo en forma de sudor.
A mis espaldas intuyo el sol, casi en penumbra busca ansioso el descanso del otoño y acelero mis pasos intentando huir de la inminente caída de la noche..hablo con mi cuerpo, interpreto las sensaciones, y entonces me siento fuerte, sonrío, de reojo veo como mis zancadas abarcan todo lo que dan de si mis cortas piernas y en cada paso, mis músculos se contraen eficazmente como si fueran muelles de acero..de pronto, una inesperada euforia eriza el vello de mis brazos y dispara, aun más, el ritmo mis piernas,
¡corro y corro..más y más rápido como si en algún lugar del río me esperara la tierra prometida!
Las canciones de mi mps suenan oscilando entre mis sueños y envolviendo mis pisadas en una especie de alegría poderosa e imparable, giro por una curva tomándola por el interior y como si derrapara evito habilmente a un corredor que viene de frente..enfilo ahora una larga recta y solo veo un mar de "cabecitas" atrapadas en su particular vaivén trotón. En mi radio suena "invisible touch" de Génesis..es una de esas canciones mágicas que llenan el cuerpo de un optimismo que se filtra por la piel hasta llegar al corazón haciéndolo latir como si bailara dejándose llevar por la música.
Y adelanto entonces a un joven corredor muy flaquito...y paso raudo entre dos correderas bajitas y me acerco casi sin darme cuenta a un grupo bastante numeroso de corredores de variada condición y aspecto..y les adelanto rodeándolos por el exterior, y paso a otro señor que solitario corre con dificultad y a una chica muy alta que corre suavemente como si flotara en una nube de algodón.
¡Zigzagueo y esquivo, bailo y zigzagueo, corro y adelanto y sobre todo sonrío escuchando la música y disfrutando de mi fácil zancada!
¡Debe ser el toque invisible de Phil Collins...ha poseído mis piernas y ahora soy el corredor mas rápido del río!..¡Estoy recuperando mi mejor forma!.. siento que floto entre la brisa, inspirado por la música y por mis renovadas fuerzas, me veo a mi mismo, como desde arriba, avanzando orgulloso con la espalda erguida y el tronco recto como un joven junco.
¡Mejoraré mis tiempos, volveré a romper el crono!..si, ¡el crono!..¡claro, el crono!, la intuitiva mirada al reloj hizo que, repentinamente, terminara mi vuelo, ¡Mi ritmo habitual, el de los últimos meses!¿Como es posible?. De pronto, la canción termina y mis zapatillas aterrizan suavemente sobre el polvoriento camino del río ...sin mas, un poco taciturno, doy la vuelta y regreso sobre mis propios pasos,cuatro kilómetros al este y otros cuatro al oeste, ahora corro con la vista puesta en el crepúsculo, los últimos rayos de sol se derriten sobre los edificios de la ciudad y una suave brisa nocturna, mansa y pacifica, acaricia los viejos arboles del cauce.
Un poco intrigado por la extraña lectura de mi "super reloj gps" noto como mi pasos son ahora mas rutinarios y siento como la euforia se diluye entre las sombras del anochecer..,¡Que extraño!¿Como es que adelanto a tanta gente?¡Mi ritmo es el mismo!.Y de nuevo, veo a la joven que antes parecía flotar entre los pinos y al chico flaquito y esbelto y a ese grupito de trotones tan variopinto, ahora vienen hacia mi y puedo ver sus caras, todos ellos parecen vencidos por el agotamiento, mas que correr arrastran los pies y resoplan sofocadamente mostrando un rictus enrojecido y crispado.
Vuelvo a mirar el reloj y luego subo la mirada al cielo, débil claridad entre la penumbra, es septiembre, el mes que apaga el sol pero enciende el interruptor de los cambios..¡Claro, septiembre!¡Como es que adelanto a tanta gente!, en realidad son ellos los que quieren adelantarme a mi, gente nueva que se lanza al río buscando su propio camino, el de la salud, el de la esperanza...¡quien sabe!, yo solo les llevo unos años de ventaja..
La música de mi mps es ahora mas tranquila, menos rítmica, mi cuerpo va bajando instintivamente de revoluciones, mis zancadas son ligeras pero mas lentas, no me siento cansado pero llega hasta mi el deseo intimo de acabar el entrenamiento y refugiarme en el descaso de mi hogar, el sol ha desaparecido,son las 21 h y como un recuerdo de la luz queda a lo lejos una tenue claridad perdida, los edificios se trasforman en lineas oscuras punteadas solo por las lucecitas de las casas.
Vuelvo a casa, a mis espaldas queda el río adormecido en una extraña tranquilidad lúgubre, es septiembre y el otoño pinta en las calles sus primeros cuadros de color dorado, la vida da la vuelta,una vez mas, para sumarle años al tiempo y continuar en la brecha y así debe ser..a través de los días, y de los meses y de las estaciones.
Mañana a las 19:30 volveré a salir de casa, ni alegre, ni triste, ni especialmente motivado, ni no..una tarde mas iré a correr al río, y buscaré ese "toque invisible" hasta que la oscuridad me atrape.
cielo de otoño
(Valencia)
¡ invisible touch!
Génesis
¡Adios!
martes, 30 de agosto de 2011
AGOSTO DE 2011, GRAN FONDO INTERNACIONAL DE SIETE AGUAS: ¿DONDE ESTA EL CARRO?
Hola!!
Sabado 20 de agosto de 2011, 19:30h
15150 metros en 1h, 23' 21" a una media de 5':30 x km
El cielo nocturno de Siete Aguas caía despajado y sereno sobre la sierra, un manto inmenso de tintineantes estrellas lucia "allí arriba" haciendo sentir a las criaturas del suelo apenas unos seres insignificantes, el parpadeo del cielo contrastaba extrañamente con las furtivas luces de los coches que avanzaban por la lejana carretera...Unas cuantas figuras de forma incierta merodeaban por la zona, como si fueran visitantes de algún lugar lejano en el tiempo o la distancia, pululaban entre los matojos confundiéndose con las sombras, una elegante sinfonía de grillos reñía a la intrusa tropa que por allí danzaba en busca de...
-¡Mira,mira Laura!, ahí justo a la izquierda, hay tres estrellas alineadas y al final otras cuatro formando un cuadrado..¡ es el carro!, de la constelación de..no se cual, pero es muy famoso..¿no lo ves?..
Mi dedo señalaba firme y orgulloso a un punto muy concreto del cielo, ella miraba a lo alto pero no veía gran cosa, sus pequeños ojos claros brillaban como dos estrellas mas del firmamento pero eran incapaces de refutar mi teoría.Por fin se giro y me atravesó con esa mirada de ojos chisposos, mostraba su risa mas sardónica, alegre e irónica..
-¡Yo no veo na!..¡a lo mejor una cuchara, o un cubo, una raqueta de tenis...¡pero un carro!¡yo no veo ningún carro!
A unos 20 metros de allí, Raúl (compañero inseparable de Laura) inmerso en una oscuridad densa y angustiosa había iniciado su "muy particular" y tenebrosa búsqueda, él no miraba al cielo, su búsqueda era mas terrenal.A su alrededor se expandía un enorme solar, pedregoso, inacabable y vacío..casi frío y aterrador en aquella noche de agosto de brisa cálida y estancada.A tientas, confuso, perdido, casi sin rumbo, danzaba de un lado a otro por un mar de hierbajos y piedras...
-y ¿mi carro..? ¿donde esta mi carro?
¡Tranquilos!, esto sigue siendo un blog de correr, no voy a hablar de misterios ni de cosas paranormales, ¿o quizás un poco si?, la vida siempre es misteriosa, y así debe ser, impredecible, incierta..sorprendente.
De la misma manera que una carrera tiene kilómetros duros, rápidos,inacabables,angustiosos.. o gloriosos, un día puede tener mil giros y matices, en Siete Aguas, en esta tarde de verano de calor sofocante y condensado por un viento ligero que soplaba sin ruido, vimos como el sol se descomponía débil en el cielo dando paso a una noche estrellada, fascinante y llena de sorpresas.
Pero corrí..corrí en Siete Aguas, no lo dudéis y pude comprobar, una vez mas, que se trata de una carrera especial, ya en la linea de salida, todos los corredores parecemos unidos por un fino hilo plateado,una especie de corriente eléctrica que encauza nuestros pasos hacia esta carrera tardía del verano.¡Quizás sea ese anhelo íntimo de sentir la gloria por un día!, o esos sueños perdidos en los limites de la infancia, y que la propia vida nos arrebata con su extraño discurso cargado de realidad. ¡Sentir que formas parte, de verdad, de algo grande, quizás sea eso!. y ser capaz, por un segundo, de atrapar uno de esos sueños inocentes que la vida nos regala en sus comienzos y abrazarlo en la linea de meta entre los aplausos y los gritos de la gente. La carrera de Siete Aguas nos hace "campeones" por un día, eso es Siete Aguas, y lo demás esta en nuestra imaginación.
Pero esta vez Siete Aguas fue mucho mas que bordear los limites del sufrimiento entre agónicas cuestas y rectas sin fin, cuando las zancadas se ralentizan y el pulso vuelve a la normalidad, surgen mas cosas, el running siempre queda envuelto de infinitas capas de amistad y en este viaje a Siete Aguas no estuve solo, ni mucho menos.
Quedó prendida sobre nosotros una joven noche cargada de ruidos y de luces confusas, una de esas noches cuyo influjo parece invitar a las almas humanas a explorar sus mas oscuros rincones, el solar polvoriento donde estábamos mutaba de forma inexplicable, como si tuviera voluntad propia se alargaba o encogía mostrando unos limites imprecisos y difusos, la noche profunda carecía de luna y el calor dotaba al aire de una espesura casi física.
De repente, escuché a lo lejos un grito reverberado por el eco de las montañas..
-¿Juanviiiiii, era este el solar donde estaba aparcado el cocheeeeeeeee?-
Miré a lo lejos y vi a Raúl, pude atisbar en su rostro una inmensa expresión de pena.
-¡No veo el coche por ninguna parteeee!
Abandoné de golpe todas mis exploraciones relativas a la bóveda celeste y como si despertaran de un hermoso sueño, hice bajar a mis ojos del cielo para que iniciaran una búsqueda a ras de suelo.
-¡Tiene que estar por aquí Rauuuuuul..seguro!
Forcé la mirada, como queriendo ver mas allá de la oscuridad y de pronto, todo me resulto extraño..
-Pero..¿era esta la carretera de acceso al solar?..¡no lo parece!,¡ la rampa antes parecía mas empinada!..agudicé la mirada, y un escalofrío comenzó a recorrer mi cuerpo..-¿Donde estamos?
Las ráfagas de luz que venían desde la carretera creaban extraños juegos de claridad entre los matojos y le daban al solar un aspecto casi sobrenatural, luz insuficiente, repentina claridad y el cerebro empieza a ver cosas que no existen, o quizás si..
-¡ Esta aquiiiiiiiiiiiiii!, grito Laura desde una esquina de aquella campiña, pero fue una falsa alarma.
Amparo y Pilar, pacientes y un poco estupefactas buscaban por su cuenta y Raúl dando vueltas en círculos era la viva imagen de la impotencia.
De pronto, dos enormes haces de luz blanca se abrieron paso entre la densa oscuridad, todos miramos de inmediato hacia uno de los extremos del solar...los focos parpadearon un momento y se volvieron a encender, era Carlos.. y junto a el Juanjo y Toni, componentes todos ellos del "ardoroso" equipo "coycoy".Carlos si que había encontrado su coche, y se ofrecía como guia casi espiritual para que Raúl encontrara el suyo.
Fue la salvación, Raúl montó en el coche de Carlos como quien monta en un bote salvavidas y se fue entre saludos al grito de -¡Tranquilos,volveré a por vosotros!., y así lo hizo, cinco minutos después regresó orgulloso montado en su terrenal carro con ruedas.¡Nos habíamos equivocado de solar!
Volviendo a casa, el cansancio y la hora tardía derrotó nuestro ánimo y el silencio se expandió por todo el coche, cerca de la ciudad, cuando sus luces color esmeralda ya pintaban el cielo de ámbar impidiendo ver las estrellas, algo surgió venido del mar, era la luna, una media luna de color rojizo viento y con una curiosa forma de gajo de naranja medio acostado.Venida del mar, la luna fue agrandándose iluminando a su alrededor el espacio infinito..y adelante hacia la luna fue avanzando el coche por la carretera mientras nuestra mirada perdida se colgaba de ella capturando para siempre un momento eterno.
Termina la carrera y termina la noche, los recuerdos y las anécdotas quedan mezclados con el sudor y con el esfuerzo.Desde lo alto del gran cerro no pude tocar el sol con mis dedos, demasiado lejano...demasiado rápido, pero ya por la noche viajé por el cielo montado en un pequeño carro de estrellas y le di la bienvenida a una luna roja venida del mar.
¿Donde me llevaran las piernas la próxima vez?
¡Mira Laura...ahí lo tienes!
Dedicado a dos personas muy especiales: Pilar y Laura
Pilar, desde que te conocí has estado en cada momento especial de mi vida, a un lado del camino y siempre con una sonrisa, gracias por tu mano amiga.
Y claro esta, a todos los amigos que trotaron junto a mi en Siete Aguas, a Carlos, a Juanjo, a Toni y a Raúl...experto conductor de carros en la noche
¡Corrí en Siete Aguas!
Y por supuesto, a quien comparte cada zancada de mis piernas y cada latido de mi corazón, siempre adelante hacia la luna...
¡Adios!
Sabado 20 de agosto de 2011, 19:30h
15150 metros en 1h, 23' 21" a una media de 5':30 x km
El cielo nocturno de Siete Aguas caía despajado y sereno sobre la sierra, un manto inmenso de tintineantes estrellas lucia "allí arriba" haciendo sentir a las criaturas del suelo apenas unos seres insignificantes, el parpadeo del cielo contrastaba extrañamente con las furtivas luces de los coches que avanzaban por la lejana carretera...Unas cuantas figuras de forma incierta merodeaban por la zona, como si fueran visitantes de algún lugar lejano en el tiempo o la distancia, pululaban entre los matojos confundiéndose con las sombras, una elegante sinfonía de grillos reñía a la intrusa tropa que por allí danzaba en busca de...
-¡Mira,mira Laura!, ahí justo a la izquierda, hay tres estrellas alineadas y al final otras cuatro formando un cuadrado..¡ es el carro!, de la constelación de..no se cual, pero es muy famoso..¿no lo ves?..
Mi dedo señalaba firme y orgulloso a un punto muy concreto del cielo, ella miraba a lo alto pero no veía gran cosa, sus pequeños ojos claros brillaban como dos estrellas mas del firmamento pero eran incapaces de refutar mi teoría.Por fin se giro y me atravesó con esa mirada de ojos chisposos, mostraba su risa mas sardónica, alegre e irónica..
-¡Yo no veo na!..¡a lo mejor una cuchara, o un cubo, una raqueta de tenis...¡pero un carro!¡yo no veo ningún carro!
A unos 20 metros de allí, Raúl (compañero inseparable de Laura) inmerso en una oscuridad densa y angustiosa había iniciado su "muy particular" y tenebrosa búsqueda, él no miraba al cielo, su búsqueda era mas terrenal.A su alrededor se expandía un enorme solar, pedregoso, inacabable y vacío..casi frío y aterrador en aquella noche de agosto de brisa cálida y estancada.A tientas, confuso, perdido, casi sin rumbo, danzaba de un lado a otro por un mar de hierbajos y piedras...
-y ¿mi carro..? ¿donde esta mi carro?
¡Tranquilos!, esto sigue siendo un blog de correr, no voy a hablar de misterios ni de cosas paranormales, ¿o quizás un poco si?, la vida siempre es misteriosa, y así debe ser, impredecible, incierta..sorprendente.
De la misma manera que una carrera tiene kilómetros duros, rápidos,inacabables,angustiosos.. o gloriosos, un día puede tener mil giros y matices, en Siete Aguas, en esta tarde de verano de calor sofocante y condensado por un viento ligero que soplaba sin ruido, vimos como el sol se descomponía débil en el cielo dando paso a una noche estrellada, fascinante y llena de sorpresas.
Pero corrí..corrí en Siete Aguas, no lo dudéis y pude comprobar, una vez mas, que se trata de una carrera especial, ya en la linea de salida, todos los corredores parecemos unidos por un fino hilo plateado,una especie de corriente eléctrica que encauza nuestros pasos hacia esta carrera tardía del verano.¡Quizás sea ese anhelo íntimo de sentir la gloria por un día!, o esos sueños perdidos en los limites de la infancia, y que la propia vida nos arrebata con su extraño discurso cargado de realidad. ¡Sentir que formas parte, de verdad, de algo grande, quizás sea eso!. y ser capaz, por un segundo, de atrapar uno de esos sueños inocentes que la vida nos regala en sus comienzos y abrazarlo en la linea de meta entre los aplausos y los gritos de la gente. La carrera de Siete Aguas nos hace "campeones" por un día, eso es Siete Aguas, y lo demás esta en nuestra imaginación.
Pero esta vez Siete Aguas fue mucho mas que bordear los limites del sufrimiento entre agónicas cuestas y rectas sin fin, cuando las zancadas se ralentizan y el pulso vuelve a la normalidad, surgen mas cosas, el running siempre queda envuelto de infinitas capas de amistad y en este viaje a Siete Aguas no estuve solo, ni mucho menos.
Quedó prendida sobre nosotros una joven noche cargada de ruidos y de luces confusas, una de esas noches cuyo influjo parece invitar a las almas humanas a explorar sus mas oscuros rincones, el solar polvoriento donde estábamos mutaba de forma inexplicable, como si tuviera voluntad propia se alargaba o encogía mostrando unos limites imprecisos y difusos, la noche profunda carecía de luna y el calor dotaba al aire de una espesura casi física.
De repente, escuché a lo lejos un grito reverberado por el eco de las montañas..
-¿Juanviiiiii, era este el solar donde estaba aparcado el cocheeeeeeeee?-
Miré a lo lejos y vi a Raúl, pude atisbar en su rostro una inmensa expresión de pena.
-¡No veo el coche por ninguna parteeee!
Abandoné de golpe todas mis exploraciones relativas a la bóveda celeste y como si despertaran de un hermoso sueño, hice bajar a mis ojos del cielo para que iniciaran una búsqueda a ras de suelo.
-¡Tiene que estar por aquí Rauuuuuul..seguro!
Forcé la mirada, como queriendo ver mas allá de la oscuridad y de pronto, todo me resulto extraño..
-Pero..¿era esta la carretera de acceso al solar?..¡no lo parece!,¡ la rampa antes parecía mas empinada!..agudicé la mirada, y un escalofrío comenzó a recorrer mi cuerpo..-¿Donde estamos?
Las ráfagas de luz que venían desde la carretera creaban extraños juegos de claridad entre los matojos y le daban al solar un aspecto casi sobrenatural, luz insuficiente, repentina claridad y el cerebro empieza a ver cosas que no existen, o quizás si..
-¡ Esta aquiiiiiiiiiiiiii!, grito Laura desde una esquina de aquella campiña, pero fue una falsa alarma.
Amparo y Pilar, pacientes y un poco estupefactas buscaban por su cuenta y Raúl dando vueltas en círculos era la viva imagen de la impotencia.
De pronto, dos enormes haces de luz blanca se abrieron paso entre la densa oscuridad, todos miramos de inmediato hacia uno de los extremos del solar...los focos parpadearon un momento y se volvieron a encender, era Carlos.. y junto a el Juanjo y Toni, componentes todos ellos del "ardoroso" equipo "coycoy".Carlos si que había encontrado su coche, y se ofrecía como guia casi espiritual para que Raúl encontrara el suyo.
Fue la salvación, Raúl montó en el coche de Carlos como quien monta en un bote salvavidas y se fue entre saludos al grito de -¡Tranquilos,volveré a por vosotros!., y así lo hizo, cinco minutos después regresó orgulloso montado en su terrenal carro con ruedas.¡Nos habíamos equivocado de solar!
Volviendo a casa, el cansancio y la hora tardía derrotó nuestro ánimo y el silencio se expandió por todo el coche, cerca de la ciudad, cuando sus luces color esmeralda ya pintaban el cielo de ámbar impidiendo ver las estrellas, algo surgió venido del mar, era la luna, una media luna de color rojizo viento y con una curiosa forma de gajo de naranja medio acostado.Venida del mar, la luna fue agrandándose iluminando a su alrededor el espacio infinito..y adelante hacia la luna fue avanzando el coche por la carretera mientras nuestra mirada perdida se colgaba de ella capturando para siempre un momento eterno.
Termina la carrera y termina la noche, los recuerdos y las anécdotas quedan mezclados con el sudor y con el esfuerzo.Desde lo alto del gran cerro no pude tocar el sol con mis dedos, demasiado lejano...demasiado rápido, pero ya por la noche viajé por el cielo montado en un pequeño carro de estrellas y le di la bienvenida a una luna roja venida del mar.
¿Donde me llevaran las piernas la próxima vez?
¡Mira Laura...ahí lo tienes!
Dedicado a dos personas muy especiales: Pilar y Laura
Pilar, desde que te conocí has estado en cada momento especial de mi vida, a un lado del camino y siempre con una sonrisa, gracias por tu mano amiga.
¡Lauraaaaaa...!, nuestra amistad habita en un mundo repleto de dificultades y problemas ,es bueno que la saquemos de ahí para que descubra otras cosas, ahora se que eres para siempre. ¡Lazos de suerte en el camino empedrado!
Y claro esta, a todos los amigos que trotaron junto a mi en Siete Aguas, a Carlos, a Juanjo, a Toni y a Raúl...experto conductor de carros en la noche
¡Corrí en Siete Aguas!
Y por supuesto, a quien comparte cada zancada de mis piernas y cada latido de mi corazón, siempre adelante hacia la luna...
¡Adios!
viernes, 19 de agosto de 2011
GRAN FONDO INTERNACIONAL DE SIETE AGUAS ( PREVIO): MAS ALLA DEL SOL DE MEDIA TARDE
¡Hola!
¡Hace cinco años ya!,¡parece mentira!.El tiempo, invariable a nuestro alrededor, es extraño y confuso a partes iguales.En ocasiones,su propia perspectiva se difumina, como si tuviera conciencia propia, se deforma y se distorsiona a su antojo, de pronto el paso de los años parece un suspiro de nuestra propia existencia y otras veces, cuando hacemos balance de nuestros recuerdos tomamos conciencia de su autentica medida..¡Cinco años ya!, mucho tiempo, o poco..¡quien sabe!, pero mas allá del tiempo transcurrido esta ese sol de media tarde, prendido del cielo, me recuerda que debo seguir buscando..y continuo corriendo.
Hacia una tarde clara y tranquila, propia de finales de agosto, el sol lucia perezoso en el cielo mostrando unos rayos carentes de fulgor,en los albores del otoño es como si el sol madurara para volverse mas manso y calentar la superficie de la tierra casi con dulzura.
La idea era acompañar a Carlos a la carrera de Siete Aguas, pero solo acompañarlo, ¡correr era una quimera!.Subimos al coche junto a él en torno a las 6 de la tarde, Amparo, Ana (compañera inseparable de Carlos) y servidor..Yo llevaba unos dos meses corriendo y apenas había conseguido limar 2 o 3 kilos de mi evidente sobre peso, en aquel momento aún no lo sabía, pero había iniciado un camino sin retorno,en el running no hay vuelta atrás..
Una vez allí, desate mis sentidos y puse en marcha la maquinaria de la observación, pero eso si, detenido en un mismo punto, desde fuera y sin participar, ajeno a la fiesta..en realidad me sentía algo triste, como quien es invitado, por casualidad, a un cumpleaños y cuando llega allí se da cuenta que no conoce a nadie, esta sensación extraña aguijoneo mi mente durante toda la tarde.
Carlos comenzo a calentar, se le veía bien, concentrado,absorto, serio, con gesto trascendente y algo nervioso..una cantidad indeterminada de corredores pululaban junto a él, jóvenes, menos jóvenes..veteranos, piernas fuertes, cuerpos estilizados, algunos no tan estilizados pero cuyas rocosas piernas compensaban algún que otro kilo de mas..y yo, detenido en el mismo punto, podía sentir como esa llama interna iba creciendo y me quemaba desde dentro.
Por fin, la carrera empezó, lenta y emocionante.En la linea de salida, consientes de la importancia del reto, todos los corredores esbozaban una sonrisa nerviosa e impaciente y Carlos envuelto en la marea humana se despidió de nosotros con un alegre saludo..¡Suerte!
Poco a poco, el claro sol de media tarde fue desfilando por el cielo hasta caer en un crepúsculo suave, brillante y rojizo, y yo, anclado en mi "punto y aparte", apoyado en la valla que nos separaba del circuito y junto a la curva que enfilaba la linea de meta, vi pasar ante mi a todos y cada uno de los corredores..los veía llegar a lo lejos, los mas fuertes disfrutaban de una cadencia fácil y cómoda y mostraban una respiración acompasada, los mas débiles pintaban en su rostro un gesto descompuesto incapaces de ocultar el sufrimiento y el cansancio.
Vi como todos giraban por la curva y completaban ansiosos las últimos cien metros del recorrido, se diría que los mas fuertes, en cuanto cruzaban la linea de meta, se colgaban del sol que lucia a media altura y desde allí con una sonrisa saludaban al resto de los corredores con la mano mientras movían las piernas en un movimiento oscilante y casi burlón.¡Solo unos pocos logran rozar el sol con sus dedos! Otros corredores, los mas mayores o débiles, entraban el la meta ofuscados, inestables por el agotamiento y casi parecían desplomarse en el suelo vencidos por el esfuerzo fundiéndose con la tierra en un cálido abrazo de sudor y descanso.
Mas allá de la meta de Siete Aguas y oculto en las montañas lucia todavía ese sol de media tarde, extraño, rojizo y enorme.Los corredores al avanzar por la recta final camino de la meta parecían correr hacia él, pero el viejo astro inmisericorde y cruel se alejaba y se alejaba y huía en busca de algún lugar escondido al otro lado del horizonte.
Aquella tarde de hace cinco años, lejana en el tiempo pero cercana en el recuerdo, algo cambio en mi interior.¡Que buscan los corredores mas alla de su esfuerzo!, avanzan en la ruta con los ojos inyectados en convencimiento y esa mirada perdida repleta de sueños..¡Algo tiene que haber mas alla de ese sol de media tarde!¡Quien sabe!, quizás un rayo perdido del propio sol, el mas hermoso, o un soplo de viento, el mas perfecto..¿que puedo encontrar a lo lejos?, entre las montañas o en los limites de las carreteras o en los cruces de caminos..
No lo se, todavia no lo he encontrado, pero aquel dia en Siete Aguas me uní a esa busqueda y hoy, cinco años después, aún estoy corriendo..
¡Hace cinco años ya!,¡parece mentira!.El tiempo, invariable a nuestro alrededor, es extraño y confuso a partes iguales.En ocasiones,su propia perspectiva se difumina, como si tuviera conciencia propia, se deforma y se distorsiona a su antojo, de pronto el paso de los años parece un suspiro de nuestra propia existencia y otras veces, cuando hacemos balance de nuestros recuerdos tomamos conciencia de su autentica medida..¡Cinco años ya!, mucho tiempo, o poco..¡quien sabe!, pero mas allá del tiempo transcurrido esta ese sol de media tarde, prendido del cielo, me recuerda que debo seguir buscando..y continuo corriendo.
Hacia una tarde clara y tranquila, propia de finales de agosto, el sol lucia perezoso en el cielo mostrando unos rayos carentes de fulgor,en los albores del otoño es como si el sol madurara para volverse mas manso y calentar la superficie de la tierra casi con dulzura.
La idea era acompañar a Carlos a la carrera de Siete Aguas, pero solo acompañarlo, ¡correr era una quimera!.Subimos al coche junto a él en torno a las 6 de la tarde, Amparo, Ana (compañera inseparable de Carlos) y servidor..Yo llevaba unos dos meses corriendo y apenas había conseguido limar 2 o 3 kilos de mi evidente sobre peso, en aquel momento aún no lo sabía, pero había iniciado un camino sin retorno,en el running no hay vuelta atrás..
Una vez allí, desate mis sentidos y puse en marcha la maquinaria de la observación, pero eso si, detenido en un mismo punto, desde fuera y sin participar, ajeno a la fiesta..en realidad me sentía algo triste, como quien es invitado, por casualidad, a un cumpleaños y cuando llega allí se da cuenta que no conoce a nadie, esta sensación extraña aguijoneo mi mente durante toda la tarde.
Carlos comenzo a calentar, se le veía bien, concentrado,absorto, serio, con gesto trascendente y algo nervioso..una cantidad indeterminada de corredores pululaban junto a él, jóvenes, menos jóvenes..veteranos, piernas fuertes, cuerpos estilizados, algunos no tan estilizados pero cuyas rocosas piernas compensaban algún que otro kilo de mas..y yo, detenido en el mismo punto, podía sentir como esa llama interna iba creciendo y me quemaba desde dentro.
Por fin, la carrera empezó, lenta y emocionante.En la linea de salida, consientes de la importancia del reto, todos los corredores esbozaban una sonrisa nerviosa e impaciente y Carlos envuelto en la marea humana se despidió de nosotros con un alegre saludo..¡Suerte!
Poco a poco, el claro sol de media tarde fue desfilando por el cielo hasta caer en un crepúsculo suave, brillante y rojizo, y yo, anclado en mi "punto y aparte", apoyado en la valla que nos separaba del circuito y junto a la curva que enfilaba la linea de meta, vi pasar ante mi a todos y cada uno de los corredores..los veía llegar a lo lejos, los mas fuertes disfrutaban de una cadencia fácil y cómoda y mostraban una respiración acompasada, los mas débiles pintaban en su rostro un gesto descompuesto incapaces de ocultar el sufrimiento y el cansancio.
Vi como todos giraban por la curva y completaban ansiosos las últimos cien metros del recorrido, se diría que los mas fuertes, en cuanto cruzaban la linea de meta, se colgaban del sol que lucia a media altura y desde allí con una sonrisa saludaban al resto de los corredores con la mano mientras movían las piernas en un movimiento oscilante y casi burlón.¡Solo unos pocos logran rozar el sol con sus dedos! Otros corredores, los mas mayores o débiles, entraban el la meta ofuscados, inestables por el agotamiento y casi parecían desplomarse en el suelo vencidos por el esfuerzo fundiéndose con la tierra en un cálido abrazo de sudor y descanso.
Mas allá de la meta de Siete Aguas y oculto en las montañas lucia todavía ese sol de media tarde, extraño, rojizo y enorme.Los corredores al avanzar por la recta final camino de la meta parecían correr hacia él, pero el viejo astro inmisericorde y cruel se alejaba y se alejaba y huía en busca de algún lugar escondido al otro lado del horizonte.
Aquella tarde de hace cinco años, lejana en el tiempo pero cercana en el recuerdo, algo cambio en mi interior.¡Que buscan los corredores mas alla de su esfuerzo!, avanzan en la ruta con los ojos inyectados en convencimiento y esa mirada perdida repleta de sueños..¡Algo tiene que haber mas alla de ese sol de media tarde!¡Quien sabe!, quizás un rayo perdido del propio sol, el mas hermoso, o un soplo de viento, el mas perfecto..¿que puedo encontrar a lo lejos?, entre las montañas o en los limites de las carreteras o en los cruces de caminos..
No lo se, todavia no lo he encontrado, pero aquel dia en Siete Aguas me uní a esa busqueda y hoy, cinco años después, aún estoy corriendo..
Mañana por la tarde,si no pasa nada, correré por segunda vez el Gran Fondo Internacional de Siete Aguas, y en lo alto del gran cerro trataré de alcanzar el sol con las yemas de mis dedos..solo unos poco lo logran.¡Yo, en todo caso, me conformo con poder intentarlo!
I still haven´t found what I´m looking for
U2
But, yes I´m still running
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