Hola!!
Una noche a finales de enero de 2011:
Una fría capa de humedad envuelve las calles de la ciudad.En lo alto, la luna brilla pálida y apagada cubierta por el velo misterioso que forma a su alrededor la espesa bruma.
El bulevar sur de Valencia es una avenida amplia y solitaria, en pleno mes de enero, a las 9 de la noche, solo los "gatos pardos" del running damos vida a este inhóspito lugar.
Por el asfalto las luces de los coches danzan a un ritmo tranquilo.La gente vuelve a sus casas y en los semáforos mientras espero dando "saltitos" cruzo mi mirada con las suyas.Me miran con expresión cansada y pensativa,tienen la mirada algo perdida..¿que pensaran de mi?Mis ojos se posan de nuevo en la luna, luna llena en pleno invierno, lejana,algo triste y melancólica..
Algunas zonas del bulevar sur son como inacabables túneles formados por arboles a un lado y a otro del camino.Sus copas, ahora vacías de hojas muestran sus puntiagudas y enmarañadas ramas.Por momentos parecen cobrar vida,temo que se interpongan en mi camino, se aferren a mi y me abracen con fuerza.
¡Pesadillas invernales de corredor! ¡ Después de un largo día de trabajo mi imaginación esta algo alterada!
Mis ojos se pierden en la luna, la luna llena de Valencia, su aura misteriosa ahora me resulta cálida y acogedora.
El satélite que acompaña a la tierra en su devenir por el universo guia también mis pasos.En mi mp3 suena una hermosa y evocadora canción, Annabel Lee ,un poema de amor desgarrado y de muerte de Edgar Alan Poe que Radio Futura transformó acertadamente en canción.El ritmo de la música es suave, algo etéreo, onírico y un poco fantasmagorico, favorece mis zancadas.Hoy voy tranquilo, en realidad parezco flotar en la noche.
Mi imaginación sigue desvocada, la anaranjada luz de las farolas forma extrañas figuras a lo lejos.Entre un coche aparcado, un árbol y una luminosa farola creo divisar a una persona apoyada en el capó.¿ Ahí hay alguien?, solo y sentado en el coche, mirándome...cuando me acerco desaparece. ¡Demasiado trabajo hoy!, mi mente esta cansada y empiezo a tener hambre.
Miro a la luna y le sonrío mientras avanzo, es extraño, pero me conecta con la realidad.
Al final del bulevar sur se divisa la Ciudad de Las Ciencias, luminosa e imponente pinta en el cielo la alegoría de una pretendida prosperidad.A su lado, aun sobrevive la huerta, ¡ojala por muchos años! Y la luna, otra vez esa luna, trata de abrirse paso en la noche acunando y acompañando a los runners tardíos como yo de la misma forma que lo hacia con los viajeros de antaño que en su ruta habían quedado fuera de la amurallada ciudad en una noche cerrada como la de hoy.
Doy la vuelta, toca volver a casa, hace frío y la humedad cala por dentro hasta los huesos.Se levanta un ligero viento, sopla a ráfagas y mueve algunas hojas muertas del suelo.Ahora corro con ganas, me gusta sentir la naturaleza viva a mi alrededor, la propia vida del planeta y vuelvo a imaginar..
Parezco un ave rápida y ligera volando al viento, miro al cielo, medio natural de todo pájaro, lo noto cercano,esta rojizo, las luces de la ciudad forman una bóveda de color esmeralda que lo cubre todo.
La visión de la luna me pone de nuevo los pies en la tierra.¡Mas vale que vuelvas a casa, hoy la imaginación vuela y vuela..mas vale que vuelvas ya!
Alguien viene hacia mi, es otro corredor, creo que lo conozco.A lo mejor lo conozco demasiado..
Lo veo casi todos los días, a esta hora, es un señor de unos 50 años, quizás mas.Lleva barba, toda blanca, me sonríe y siempre, siempre me saluda. ¡ Códigos de corredor veterano! Siempre le devuelvo el saludo y la sonrisa. ¡Nos vemos en los caminos!
¡Ay, mi imaginación! Siento un escalofrío, me giro y le miro de soslayo mientras se aleja en la oscuridad.
¡Quizas soy yo mismo! dentro de 20 años, quizás hoy corriendo, entre el viento, la fría bruma y las luces de neón he entrado en un pequeño túnel del tiempo..¡quien sabe!
Lo vuelo a mirar, ya queda muy lejos pero recuerdo su cara y su aspecto.Su mirada limpia y juvenil se encondia tras unas facciones ajadas y cuertidas en los caminos de la vida.Sus piernas ,fuertes y robustas, corrian con alegria. ¡ Quizás soy yo dentro de 20 años y más alla! ¡ ojala!
Por fin llego a casa, entre asustado, congelado y muy cansado pero con una reconfortante sensación en mi interior, la sensación de haber realizado casi un viaje mistico. Me siento a cenar y le relato a Amparo todas mis experiencias.
Ella me mira con infinita ternura y me pregunta, ¿ estas seguro que hoy has ido a correr?
La luna de Valencia
Annabel Lee de Radio Futura.
Una hermosa y evocadora canción.
¡Adios!
