MIRA AL HORIZONTE

ESTE, ES UN BLOG DE SUEÑOS Y DE ALEGRIAS, DE CARRERAS, DE RUTAS Y DE ILUSIONES, TAMBIEN DE NOSTALGIAS, DE NUBES QUE AVANZAN RAUDAS JUNTO AL MAR, DE SOLES QUE CUBREN CIELOS ENCAPOTADOS, DE RISAS Y DE MISTERIOS, DE VIEJAS HISTORIAS DEL PASADO, DE ILUSIONES PERDIDAS Y DE OTRAS ENCONTRADAS, DE ENCRUCIJADAS JUNTO AL VIENTO EN LA FRONTERA MISMA DE LA VIDA...ESTE ES UN BLOG PARA EL QUE QUIERA CORRER, LEER, ESCUCHAR E IMAGINAR.

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lunes, 2 de febrero de 2015

PREPARACION PREVIA AL MARATON: ALTAVOCES EN EL CAMINO


Hola!

Justo al amanecer de un domingo, nada frío, del mes de septiembre de 2014...

Ajusto mis auriculares y miro al camino, mentiría si dijera que no sentía una leve punzada de miedo... no esta mal sentir algo de miedo de vez en cuando, mantiene los sentidos alerta, aunque también atenaza el sentido de los sueños...Hoy serán 20, ¡solo 20!...pero más adelante serán mas, muchos mas, tal vez demasiados, o tal vez no...

Inspiro y recojo un poco de aire, es el aire denso de la ciudad, que justo al amanecer resulta mas fresco, como si el mar lo hubiera limpiado en su paso lento por la madrugada, logra depurar mis pulmones al tiempo que mi corazón se despereza como el de un pequeño bebé. Valencia es tan plana que el aire circula por ella como una suave corriente entre las habitaciones de un edificio, en la primeras horas del día es como si alguien abriera una enorme ventana, que fuera capaz de airear toda la espesura nocturna que arrastra el verano en sus últimas y cálidas noches.

Levanto la vista y oteo la ciudad, todavía dormida, solo el canto de unos lejanos pájaros altera el ligero silencio de la mañana. En total soledad y con toda la ciudad a mis pies, siento que me acompañan solo mis pensamientos, y siento que cada momento es como una canción perfecta, una suerte de irrepetible compás, un regalo para que mis piernas pueden seguir corriendo...solo seguir corriendo.

Arranco con el primer sonido de la mañana, el camino parece despejado, me cruzo con algunos viandantes de mirada fría y perdida, la luna trasnochadora todavía se esboza partida entre las pocas estrellas que brillan tímidamente en lo alto del cielo despejado de la mañana..
-¡Vamos tras ellas! -pienso...y mis piernas, no demasiado certeras, comienzan su alegre calentamiento. -¡Pronto estaremos en el río!

Doy dos o tres saltitos y me agito, amarro mi optimismo y siento que mi corazón se alumbra feliz, desde el centro de mi estomago sube una sonrisa que se instala en mi cara, se estira hacia mis brazos que se agitan para implementar el calentamiento y acaba en mis piernas, que perezosas y nerviosas, intuyen el esfuerzo que está por venir. La preparación para el maratón encara su recta final. Y empiezo a correr...solo correr en dirección al río.

De pronto, comienzo a luchar, a escuchar y a la vez ignorar, o mejor dicho...ignorar lo que estoy escuchando, tender manos a la locura y de pronto bajar la vista para ceñir la realidad al estrecho cinturón de la tristeza...y luego, revelarse a las limitaciones para encontrar los caminos que nos hagan seguir adelante, excusas banas que venzan la debilidad y los miedos.

Bajo al río corriendo muy rápido, mas rápido de lo que debería, corro como si tratara de huir de mi propia lentitud, como si alguien me aguardara en algún lugar extraviado, como si quisiera correr para terminar pronto de correr y por fin...poder descansar. 

Me centro en mis zapatillas y cierro los ojos; un paso...y después otro,  es lo que siempre he hecho, ya conozco de sobra el camino, y trato de recuperar esa chispa, de atrapar la llama esquiva que aletea al fondo de cada sueño cuando al despertar...se desvanece...Y entonces, me imagino fuerte, me visualizo veloz, y fuerzo una sonrisa y me entrego a la confianza, a mi eficiencia como corredor, a la experiencia de los años, a la ilusión que viaja siempre junto a mi. Entonces, descubro que soy yo el que le habla al corazón, que desesperado, trata de amoldar sus latidos a mi desvencijado ritmo, pero son mis piernas, realistas sobre el suelo polvoriento del río, las escuchan claramente las voces dolientes que vienen de ambos lados de camino. Ignorante de lo que debo hacer, yo sigo adelante...corriendo sin mas.

No se si debo escuchar, pero prefiero no hacerlo, y le exijo cuentas al corazón, que no deja de luchar, y el cerebro hace el resto, para bien o para mal; son los recuerdos, aquellos que viajan siempre junto a mi, los que logran silenciar el extraño sonido de altavoces que circunda el río.

Cada amanecer es distinto, pero existe un único patrón; primero se despliega el cielo, que elabora después el sol, que tiñe a su vez de colores cada objeto que toca, y todo lo tornea la brisa con su fresca caricia venida del mar. Aquella mañana de septiembre había algo más en el río, algo que no supe ver. Tal vez las advertencias del camino se encargan de proteger nuestros sueños, de alargar en el tiempo nuestro devenir por la ruta,.¡Prometo estar mas atento la próxima vez...!



                                                       perpetuar




¡Hasta pronto!



viernes, 28 de noviembre de 2014

MARATON DE VALENCIA 2014: ESCALONES DE COLOR GRIS


¡Hola!


Domingo, día 16 de noviembre de 2014, Maratón de Valencia. En torno a las 13:00...o tal vez 13:30 horas.


De pronto, todos los sonidos se amplificaron hasta alcanzar un volumen que parecía casi imposible; también el corazón, golpeando el pecho como un pequeño yunque, redobló su sonido que viajo desde mi pecho raudo hasta los oídos para entumecer mi alma con su escalofriante palpitar.Todo a mi alrededor tenía eco, un eco sordo y lejano que lo envolvía todo como en una especie de pantalla de irrealidad.
Estoy corriendo...ya no lo se, solo se que me desplazo con gran lentitud, con mucha dificultad. Respiro hondo, ¡Debo recupera el ritmo! Con gran esfuerzo intento estirar un poco la zancada, para que sea mas larga, con la esperanza de que así resulte mas eficaz, pero no puedo, es imposible.Ya solo cabía aguantar. Mas de 10 kilómetros con la mirada perdida en el horizonte, más allá de la inexistentes nubes que el viento había empujado sutilmente hacía el mar a lo largo de aquella fría y soleada mañana

Y un paso mas...muy lento esta vez, el golpeo de mis pies contra el suelo no emite ningún sonido, apenas una sensación eléctrica que se extiende por toda la pierna para acabar en la espalda con un gélido pinchazo.Siento calambres, mis músculos chillan, algo se descoyunta dentro de mi, y un nudo pesado toma mi garganta.
¡Vamos, no te rindas ahora! ¡Sigue adelante!
Otro paso mas, mas lento aún si cabe, cada vez más lento, mas detenido...mas imperceptible.
Vamos por el kilómetro 32, a mi alrededor ya quedan pocos corredores, la carrera serpentea eternamente estirada, repartiendo por las calles de la ciudad un mosaico multicolor de puntos móviles de variado talante y tonalidad diversa. Y justo en ese punto, al paso por la Avenida General Avilés, es donde el asfalto, tal vez por el calor, quizás por la imaginación, se hizo líquido bajo mis pies, o se inclinó, aún no lo se, lo cierto es que cambió, cambió para atrapar mis zapatillas y luego mis pies con la secreta intención de engullirme, de dejarme inerte bajo el cálido gris de la calzada.

Aquella sensación, aquella imposibilidad de correr, hizo que me rebelara, y que quisiera avanzar sin parar, aunque solo fuera a pasos muy cortos, cada vez mas cortos...
Ya solo cabía seguir, seguir hacía adelante sin mirar atrás...

Arriba, el helicóptero, suspendido en el aire como un ave metálica, traqueteaba lentamente girando en lo alto y emitiendo un desapacible sonido. También una ambulancia, que parecía demasiado cercana, asustó mi entumecido avance, haciéndolo aún mas lento y provocando que en mi interior calara una cierta y contradictoria sensación de huida, como si quisiera salir de allí a toda prisa cuando en realidad, casi no podía ni caminar.

Mire hacia arriba y un poquito al frente, tratando de mantener mi figura erguida, buscando en el interior de mi corazón el conocido orgullo del corredor que todo lo puede. Y fui avanzando, muy poco a poco, mirando al frente a veces...y luego a mis pies, y luego otra vez al frente y a los lados, como pidiendo explicaciones, como buscando soluciones, mandando ánimos a otros corredores que estaban como yo aunque solo fuera para olvidar mi propia agonía, apaciguando mi autoestima con los esfuerzos mas positivos de mi alma, forzando la sonrisa allí donde solo había desaliento...Mientras, el feo gris del asfalto continuaba con su extraña mutación, pero ya no trataba de engullirme, era yo quien trepaba por él aferrado al paisaje, aferrado a todo lo que alrededor se me dibujaba, a todo lo que yo lograba recordar, a todo lo que yo era, al esbozo de mis sueños abriéndose paso entre las angostas curvas de la existencia...

Y entonces, pude dar un paso mas...muy lento, apenas un pasito, pero pude seguir avanzando.
Logre mirar al fondo de la avenida, fijando como único objetivo el próximo giro, e imaginé la vuelta de la esquina como si fuera la tierra prometida.
Un paso...y otro, respira, apunta al frente, sigue...sigue...

No puedo apenas correr, pero trato de paladear, de encontrar en mis sentidos aquella llama perdida de la que tanto disfruté. Olvido mis piernas, casi no me sirven para nada. Alzo la voz, tarareo canciones, respiro al viento, evoco carreras fantásticas entre sonrisas y pálidos atardeceres, viajes en coche a bellos pueblos solo para correr entre sus calles, solo para soñar con un futuro lleno de zancadas y de amistad. De pronto, veo caras conocidas que me animan, gente que me quiere, que siempre estará a mi lado, me siento afortunado, y sigo avanzando, peldaño a peldaño voy subiendo por aquella interminable escalera de color gris y pegajoso asfalto.

Allá por el 37 fue como si iniciara un viaje, un lento y largo trasiego de kilómetros adornado por el secreto mundo de los recuerdos, también de los sueños...y un cúmulo de miradas, de gritos, de estímulos, de gestos anónimos, de emoción y de fuerza, y un poco de locura y de sin sentido, pero también de sonrisas y de alegría, de satisfacción, de un tiempo que se acaba trenzado con otro tiempo que empieza a nacer, de una etapa que se cierra para mirar al frente con nuevos retos por cumplir.

Y mas pasitos...mas lentos, llenos de cansancio, de dolor, pero también de ilusión.
Ya solo queda la alfombra azul y la meta, y el paso mas difícil de todos, el de seguir adelante sin detenerse jamás. ¡Y creo que esa batalla la tengo ganada, por suerte para mi!






Pd: Han sido muchos meses de cambios, de grandes emociones y de nuevas responsabilidades. Y justo al termino de mi primer maratón y en unas condiciones pésimas, decidí que debía volver a escribir, escribir para orientarme de nuevo en el camino, para entender todo lo que me estaba pasando, escribir para ordenar en mi mente tantas sensaciones, muchas de ellas contradictorias, sensaciones que se agolpaban dentro de mi, viajando desde mis piernas, pasando por el corazón y llegando al cerebro hechas un manojo de emociones confuso e inteligible. Por aquí empieza mi búsqueda, por esos últimos kilómetros del maratón en los que tanto sufrí, pero en los que tanto pude pensar y en los que pude rescatar, desde lo mas profundo de mi ser, todo lo que yo soy como persona y como corredor, para ponerlo en valor para el futuro. Gracias por acompañarme, a todos los que decidáis leerme, cada vez que plasme unas cuantas letras al paso de los kilómetros, mas largos o mas cortos, mas rápidos o mas lentos, de mi propia existencia.


 ¡Hasta pronto!

lunes, 17 de febrero de 2014

UNA PARED DE COLOR ROSA


                                                      Valencia, invierno de 2014...


Hola!

A punto estuve de pasar de largo, pero finalmente...me detuve. No tenía mucha prisa, la verdad es que últimamente, no tengo mucha prisa. ¡Mejor para mi!.

Hacía un día frío y ventoso, unas cuantas nubes grisáceas cubrían el cielo y pequeños claros se abrían paso ayudados por la brisa; se intuía, con en la llegada de la tarde, una caída del sol tranquila y despejada, propia de esos días previos a la primavera, días cuyas tardes, algo más largas, esbozan en el horizonte los colores que están por venir. A lo lejos, se escuchaba la sirena de una ambulancia y el ulular de alguna paloma inquieta, a mi lado pasó un señor andando muy deprisa, hablaba por el móvil al tiempo que gesticulaba y daba cabezadas, lo vi alejarse con rapidez, cruzó la calle y se perdió entre la multitud. Delante de mi, justo enfrente, algo llamó mi atención, era un pequeño insecto, de aspecto acorazado, parecía muy lento, pero se desplazaba con gran habilidad y simetría; recto y siempre hacia adelante; bajo sus alambicadas patas, discurría un camino, una especie de linea oscura dibujada en la pared, el diminuto insecto la seguía estoico, nada parecía importarle más que aquella linea negra dibujada en la pared; y a su alrededor, en las fronteras de la linea negra, se extendía una preciosa pared pintada de color rosa...

De pronto, sopló una ráfaga de viento, el pequeño insecto se desequilibró pero no llegó a caer, no obstante, al recuperar su equilibrio, la linea negra estaba ya lejos, al pequeño insecto no le quedó más remedio que seguir su camino por el mundo rosa y desconocido de la pared.

Antes de reanudar mis pasos, giré la vista atrás y lo volví a entrever. De nuevo, sopló otra ráfaga de viento, esta vez más fuerte, el insecto osciló, titubeó un poco, y por fin, desplegó sus pequeñas alas y alzó el vuelo. Yo lo mire, y al fin, reanudé mi marcha. Como ya os dije, últimamente no tengo nada de prisa. ¡Mucho mejor para mi! 

A Julia, mi pequeña Julia, le encantan las sombras chinescas de la pared. Por la noche, antes de dormir, tumbada en la cama, a mi lado, observa muy atenta como mis manos dibujan formas imposibles en el techo de la habitación. Ella, extiende sus pequeñas manitas y trata de tocarlas, como si quisiera imitarme o alcanzar un sueño imposible; se mira las manos, luego vuelve a mirar las mías, hace un gesto divertido, balbucea, se sorprende, ríe... su mirada azul y brillante se pierde curiosa en el techo de la habitación...Antes de apagar la luz, yo le susurro al oído; "sueña Julia, sueña...no dejes nunca de soñar"

Hace poco, mientras corría por el río, quise detener mis pasos, dejar de correr...Como ya sabéis, últimamente,no tengo nada de prisa...

Era una tarde hermosa, de aromas dulces y brisa suave, el cielo estaba despejado, repleto de colores, la luz se descomponía lentamente para convertirse en noche. Estaba corriendo bien, con regularidad, como casi siempre, con las piernas equilibradas y el cuerpo erguido, siempre con la mirada al frente, directa al lejano y rojizo horizonte. Y quise ralentizar mi ritmo, sentir mi respiración, tomar conciencia de mi propia velocidad, para reducirla lentamente y después, detenerme del todo.
Ya caminando, pisé unas cuantas hojas secas del suelo, que crujieron bajo mis pies, pasé cerca de un árbol cuyas altas ramas trataban de arañar el cielo y un par de corredores, que venían por detrás, me adelantaron dejando a sus espaldas un ligero viento que pronto se fundió con el resto del camino. La ciudad, de pronto, parecía encoger bajo mis pies justo antes del anochecer, al tiempo que las primeras luces artificiales se encendían en los altos edificios que rodean el viejo cauce del río.

A un lado del camino, justo debajo de un árbol, una joven pelirroja leía absorta, el sol formaba chispas rojizas alrededor de sus rizos, ella permanecía con las piernas cruzadas, y su libro, bastante voluminoso, apoyado justo encima de sus rodillas. De pronto, levantó la vista, y su mirada tropezó con la mía, ambos sonreímos, después, su mirada regresó al libro y la mía al camino, aquella mirada aleteó unos instantes en mi mente, y por fin, con una leve pincelada de alegría, se coló en mis pensamientos, quedando archivada como un bonito recuerdo...

Como ya os dije, últimamente no tengo nada de prisa ¡Mucho mejor para mi! Tal vez volando muy lento, sea capaz de ver algún día, el chispazo más brillante del sol derramado sobre el lento atardecer de la ciudad.

                                                          pequeño insecto

Dedicado a Ana Coloma; poetisa mágica, inquieta y sorprendente. Cada día, en su tienda de sonrisas, Ana vende juguetes y "chuches", reparte sueños a todos los niños y atrapa serendipias para los mayores que conservan las ganas de imaginar y soñar. Gracias por dejarme a tu pequeño insecto acorazado..

Y a Vero...la seguidora más fiel de este blog, esta entrada también es para ti..


 Hasta pronto!!


Juanvi.

viernes, 9 de agosto de 2013

LA NOCHE DEL 7 DE MAYO DE 2013



Hola!


Madrugada del 7 de mayo de 2013. La tierra se quedó inerte en mitad del firmamento. Fue como si el tiempo y la distancia succionaran mi alma para reponerla a su estado mas primario y natural. Y que allí se quedara, justo donde se encuentran la infancia y su recuerdo mas perpetuo..

Afuera, en la calle, un inmenso cielo sin estrellas contemplaba la tierra, ni rastro del crepitar de la noche con su efímero siseo, ni del vago y lejano sonido, que como una pantalla invisible, parece cubrir la ciudad en la boca mas negra de la madrugada..¡Nada!..solo silencio. A mis ojos, la tierra se había parado, y flotaba como un peso muerto en mitad de la negrura.

Las horas de aquella madrugada, la del 7 de mayo de 2013, como zancadas inmensas del tiempo, se fueron deshilachando entre sus minutos y segundos como si fueran lentas gotas de agua cayendo de un grifo mal cerrado. El reloj de la pared, colgado enfrente de mi, convirtió el tiempo en un liquido estancado que apenas fluía. La sala de dilatación del Hospital Peset Aleixandre de Valencia olía a noche y a vida...y un poco a miedo. Jamas olvidaré la noche del 7 de mayo de 2013. La noche en que la tierra dejó de girar y nació Julia.

En la sala del hospital, monótona y extenuante, algo retumbaba con su rítmico compás.. Eran los latidos de Julia. Entre 150 y 160 pulsaciones por minuto. En la pantalla del monitor, una linea vibrante acompañaba su sonido, se trataba de un sonido fuerte y sobrecogedor...eléctrico. Solo ellos lograban reactivar el transcurso de las horas, solo ellos conseguían que el planeta reanudara su rotación..

La noche en que nació Julia todo cambió para siempre. Yo mismo, aquella noche, sentí que me deslizaba por un túnel oscuro, como si yo mismo tuviera que nacer también, con la esperanza de que al final del angosto recorrido, después del gran esfuerzo, apareciera la luz como una meta soñada. ¡Entre 150 y 160 pulsaciones atravesando el gran túnel! Toda una carrera al sprint por nacer a la vida..¡Por vivir!.

Y todo se extinguió, todo lo importante quedó exiguo, la vida amaneció volcada, partida por la mitad, renovada, recién estrenada..Todo era distinto en la mañana calurosa del 7 de mayo de 2013.

Tal vez la tierra altero su ritmo y se dio la vuela. Atrás, un camino cercenado que se aleja, y una sonrisa limpia sin nostalgia. Justo enfrente de mi, un sol reluciente, ausente de calor, distinto, y un cielo repleto de matices, muy brillante, y voces, y sueños, y consejos, y manos que se aprietan, y miradas que se cruzan y miedos agolpados en el cerebro y junto a ellos, un sonido maravilloso, el de sus latidos...entre 150 y 160 pulsaciones por minuto, mi propio corazón latiendo junto al suyo..

                                                      Mi pequeña Julia


Pd; Hace tres meses que nació Julia, todo ha cambiado. Correr y escribir quedó en un segundo plano, pero solo para coger impulso y hacerlo con más ganas en el futuro que nos espera. ¿Verdad Julia?. A mi ritmo y poco a poco, voy desentumeciendo los músculos y la mente y regreso a la ruta. ¡Queda mucho camino por recorrer!

A ella...y también a ella, por los millones de latidos que tenemos por delante..,

¡Un abrazo a todos!

¡Hasta pronto!













lunes, 8 de abril de 2013

ABRIL 2013: LOS CUENTOS DEL CORREDOR DESPISTADO



Hola!


Alto y claro, alzando un poco el cuello e irguiendo todo el tronco, el corredor despistado se asomó a la loma donde todo parecía estar muy despejado. No sabía como había llegado hasta allí, pero ahí estaba, contemplando el hermoso paisaje. Había nubes muy blancas, otras rojizas y alguna nube opaca. Todas juntas no eran muy abundantes, punteaban el fondo del cielo ofreciendo un panorama brillante y feliz.

Justo allí arriba, con el sudor secándose por el viento que soplaba, el corredor despistado sintió un poco de vértigo. Tal vez si no lo sintiera sería peor, el vértigo le apegaba al suelo y provocaba que de sus pies crecieran raíces, que como anclas de realidad, lo aferraban a su mundo..

Un día, el corredor despistado sintió que aceleraba, pero no corría el asfalto bajo sus pies, viajaba sobre una alfombra de minutos entre distorsiones, acelerones y bruscos parones. El tiempo, caprichoso, horadaba pasillos en su mente, frustrando el lógico control que antes había ejercido sobre él. Entonces, aferrar cada segundo se convirtió en un reto, tomar un suspiro y sorberlo del todo, en una obsesión.

Desde la loma, ya casi en primavera, el corredor despistado bajo a la ciudad. Allí, el sol del amanecer, orgulloso superviviente del escaso frío, apaciguaba el ímpetu de la urbe, que como siempre, revivía cuando la luz asomaba por la limites del invierno mortecino. La ciudad, caldeada de rumores y dulces aromas, recreaba el nacimiento de un nuevo ciclo, bien lo sabían los pájaros que no dejaban de cantar..

Allí, en las calles de la ciudad, cautivo de acertijos y cruces angostos, el corredor despistado supo que algo había cambiado. Algo no encajaba en el puzzle habitual de todos los días, la piezas se habían redistribuido quedando esparcidas de forma confusa, y creando en su caprichoso vaivén un desafío nuevo...un emocionante enigma.

Y  así, cuando no podía correr, el corredor despistado se entretenía atrapando recuerdos. Y cuando miraba al suelo y no encontraba sus zapatillas, se concentraba en el camino que giraba ,se alargaba y luego se dividía en diversos caminos más. Los seguiría conforme a su intuición, allanando el suelo con su fiel optimismo...como siempre había hecho.

Muchas veces, el corredor despistado regresaba a la loma y corría; ahuyentaba sus miedos, y solo corría, abrazado a su propia respiración. Pero en su lento trasiego, entre veredas estrechas y cuestas pedregosas, se encontraba con pasillos oscuros repletos de dudas. Allí, rodeado de arboles interminables, apenas se veía la luz. Y justo cuando su corazón se quedaba vencido por la nostalgia, el corredor despistado se topaba con la alegría, ese chispa perfecta que ilumina el mundo al despuntar del alba, la interna satisfacción de atisbar una meta cercana, justo donde terminan las zapatillas y comienzan los dedos pequeños de los pies..

Algunas noches, al corredor despistado lo atenazaban los nervios, y abruptas pesadillas ensombrecían su descanso.. Pero había algo que brillaba, justo en medio de su alma, emitiendo una luz asombrosa que le hacía sonreír. Y al despertar, lo hacía abrazado a esa sonrisa y encontraba una razón por la que correr cada mañana junto a la estela plateada del planeta.

Así, el corredor despistado se dio cuenta de que corría en la dirección adecuada, directo al lugar donde se forja el sentido mas profundo de la vida. Arriba en la loma donde todo se ve, o en la planicie mas baja de la ciudad.


               "No sabía como había llegado ahí, pero ahí estaba, contemplando el hermoso paisaje"



Pd: Ya queda poco, apenas unos días. Pronto seré papá y ella mamá. Esta vez, las palabras no son suficientes para expresar todo lo que siento.


¡Adiós!




domingo, 10 de marzo de 2013

MARZO DE 2013: LA SOMBRA DE PETER PAN

Hola!

Se acabó el recreo, los focos del estadio se apagaron de golpe, la oscuridad mas densa lo inunda todo, se escucha un viento sordo que sopla lejano, algunos ecos engañan al propio sonido rebotando entre los silencios, la tristeza mas honda cae como un velo, los recuerdos mas hermosos se difuminan..
Huyo Peter Pan, y solo quedó su sombra impresa en la pared del estadio, el chico que soñó sus propias piernas no volverá a correr...¡nunca, jamás!.

Hay veces que duelen las palabras; duele cada punto, duele cada letra, duelen las pausas cuando no surge ninguna frase de la cabeza, y todo queda envuelto en un gran signo de interrogación, ¿por que?.
¿Por que lo hiciste Oscar?, acaso te elevaste tanto y quisiste llegar tan alto que tus alas de cera tocaron el sol y se derritieron. Ahora el mar abrazará tu olvido mientras tus plumas, esparcidas por el viento, planearan en círculos formando en su caída nostálgicos suspiros del pasado. Ya todo es inútil, nada de lo vivido parece real, todo está congelado, como un témpano de hielo, sin alma.

¡Que lástima Icaro! ¡Que lástima Peter Pan!; perdiste tus alas por creer que no se podían quemar, y solo quedará tu sombra, lo que fuiste por lo que nunca volverás a ser..¡nunca, jamás!.

Y pienso en ella, se que tú nunca dejarás de hacerlo, y pienso en tantas otras..duelen las palabras como un puñal frío dentro del corazón. La luz parpadea y se debilita, adherido a la oscuridad el silencio es como un plasma oscuro, algo rebota dentro de tu cabeza, es la conciencia..ya nunca se irá de ahí, rebotara y rebotara creando surcos en tu mente, hasta el último día de tu vida. El peor de los castigos, el castigo mas certero.

Paseaste por encima de las nubes con tus piernas forjadas en sueños, pero a un lado del camino existía un precipicio, tal vez no tú lo viste, quizá no te distes cuenta..pero estaba ahí, aire que flotaba inestable bajo el parqué rojizo del estadio olímpico de Londres. Atrás quedó el murmullo vibrante, el sudor quebrado de gloria, la sonrisa reflejada en los flashes de las cámaras de fotos, atrás quedo una vida perdida para siempre; su vida..la tuya.

Nuestro viaje alrededor del planeta cuelga de un hilo muy fino, se trata de asirlo fuerte, para que no se rompa, después puede ser demasiado tarde..irremediablemente tarde.

Fue un vuelo corto, admirable y fugaz, roto por la mitad, convertido en humo difuminado, en nostalgia, en tiempo destruido por una mentira atroz. ¡Que fue de la lucha! ¡Que fue de la perseverancia y de la superación!. Ya no habrán mas sueños en la noche solo resquicios de rancias pesadillas. ¿Que te hizo saltar por la ventana?. Que te hizo volar hacia ninguna parte, joven Peter Pan, corredor de nunca jamás, para dejar de ser un niño y convertirte en una sombra desfigurada.





pd: Hace un tiempo, después de los juegos olímpicos de Londres, dediqué una entrada, por su increíble hazaña, a Oscar Pistorius. Después de lo sucedido, pensé en eliminarla sin mas. Finalmente, decidí no hacerlo. Lo peor con estás cosas es ignorarlas, no se puede mirar hacia otro lado. El ser humano es extraño; maravilloso y mezquino a la vez y algunos individuos son capaces de alcanzar los dos extremos en su reducido ciclo vital. Soñar es hermoso, pero no hay que perder de vista el suelo, jamás. Correr pegados al asfalto garantiza una mirada cierta al horizonte, y tal vez junto al sol, se cumpla alguno de nuestros sueños.Eso pienso yo. Solo por rectificar y por que no se olvide, dejo escrita esta nueva entrada.


Adiós.



lunes, 4 de febrero de 2013

ENERO 2013: DIGNITY-DIGNIDAD


Hola!


Te vi el otro día caminando calle abajo, tu paso era lento, arrastrabas mucho los pies. Aún así, caminabas con decisión. Sonreías y nos miramos. Cuantas carreras arremetiendo al viento con tu joven sudor, con tus ojos de futuro, con la mirada de los sueños. Tu traje ahora parece más viejo, tus zapatos están desgastados, tu pelo se llena de escarcha por las sienes y breves arrugas trazan surcos en tu piel..

Nunca te vi protestar, ni levantar la voz por nada, pero no quieres aguantar mas insolencias. No se lo has contado a nadie, pero tienes un secreto, algo sobre un barquito, un barquito llamado "dignidad".

Navegarás muy lejos de aquí, pero tu corazón se quedará cerca de tu casa, cerca de los que te quieren y renovarás tus trajes para que brillen cada día junto al sol de la esperanza. Y verás las olas de espuma junto a la quilla blanca de tu barco, tu barco llamado "dignidad".

Navegarás con la lluvia lenta que cae junto al frío tendido y solitario del invierno, verás como se desliza húmeda por las cristales, pura nostalgia, y no sabrás si son lágrimas o si solo es lluvia. Habrá quien te pregunte por tu barco, que como pudiste comprarlo, les dirás que ahorraste tu dinero, tal vez les parezca feo, pero tiene un nombre precioso, se llama "dignidad".

Navegaras por el mar de la alegría, descubriendo islas de amistad por toda la costa, comenzando por el sur y siguiendo tu camino hacia el norte, ciudades y pueblos, amaneceres cálidos llenos de reflejos en la primavera y después, en las tardes de verano, tranquilo y sosegado, mirarás como tu copa brilla en la cubierta mecida por las olas...ya la marea es mucho más suave, el horizonte en el mar no se acaba nunca. Algunos se sorprenderán al ver tu barco, pero tiene un nombre precioso, tu barco se llama "dignidad".

Y allí donde vayas, mirarás a los niños para ver lo que ellos ven, para encontrar la pureza en su mirada, el brillo de sus ojos, la inocencia..la dignidad. Y reirás en cada bar de los abrazos, y aprenderás nuevas palabras en otros idiomas, y leerás cada noche a Murakami con la esperanza de fluir con tu barco hacía su mundo, hacia sus letras oníricas de ensoñaciones. Por fin, cuando el viento sople a tu favor, alzarás las velas y navegarás, muy rápido, tirando de los cabos con medio cuerpo apuntando al mar..

Y cuando la tristeza vele tu optimismo, mirarás al horizonte de tus recuerdos, al camino que ya quedó atrás, a la estela blanquecina que deja el barco en su resaca y allí, justo donde el mar se junta con el cielo para reflejar en él todos los colores y ninguno a la vez, justo allí encontraras la fe, tu fe..

Te alejabas calle abajo, avanzando con paso firme, recuerdo tu mirada gris y plateada, mirada lejana de los que siempre miran al mar, tal vez pienses en la suerte, o en el trabajo, tal vez pienses en tu hogar, las nubes del cielo ya no te persiguen, solo el viento marino templa y endereza las velas de tu barco llamado "dignidad".

Habrá quién te pregunte por el barco, que como pudiste comprarlo, les dirás que ahorraste tu dinero, tal vez les parezca feo, pero tiene un nombre precioso, se llama "dignidad".

¡Lánzate a hacerlo, lánzate a hacerlo! ¡lánzate!¡hazlo!
Y estoy pensando en mi hogar
Y estoy pensando en la fe..
Y estoy pensando en lo bueno que sería estar allí algún día..con mi barco llamado "dignidad"

En ese barco..


                               Entrada inspirada en la canción de Deadon blue
                                                             Dignity

Dedicado a todos los que han tenido que "partir" su vida para "lanzarse a hacerlo":
A mi tía Lita (Alemania), a mi primo Jorge (Bilbao), a Raquel y Enrique (Dinamarca), a Vero y Toli (Bélgica), a Eva (Reino Unido), a Inma (Chile) y en especial a Ana y Carlos, cuyos corazones se pierden un poco entre semana para encontrar la luz cada viernes a las 9 de la noche..


¡Adios!